Fabricaciones Militares nació el 16 de octubre de 1941, por iniciativa del General e ingeniero Manuel Nicolás Savio, en un contexto internacional marcado por la Segunda Guerra Mundial y por la necesidad de que la Argentina pudiera garantizar el abastecimiento de insumos esenciales para su defensa y su desarrollo industrial.

Bajo la denominación de Dirección General de Fabricaciones Militares (DGFM), aquella iniciativa trascendió la producción de armamentos. Fue concebida como una herramienta para impulsar la autonomía productiva nacional, desarrollar la industria pesada y sustituir importaciones. A lo largo de sus primeras décadas, promovió la instalación de fábricas de pólvora, explosivos, armamentos, productos químicos y metalmecánicos, y contribuyó a sentar las bases de una industria siderúrgica nacional que tendría en SOMISA uno de sus grandes hitos.
Más de ocho décadas después, aquella concepción mantiene plena vigencia: contar con capacidades industriales propias constituye un componente estratégico de la defensa y de la soberanía nacional.

En su actual configuración como Fabricaciones Militares S.A.U., la empresa estatal desarrolla soluciones para los ámbitos de defensa y seguridad, metalmecánica, minería, petróleo y productos químicos, articulando capacidades industriales instaladas en varias provincias del país. Sus plantas constituyen un patrimonio tecnológico y productivo que permite generar bienes de alta complejidad y, al mismo tiempo, conservar conocimientos especializados acumulados durante generaciones.
La etapa actual está marcada por un proceso de reactivación y recuperación de capacidades productivas. Entre sus objetivos se encuentran el fortalecimiento de la producción nacional de municiones, la modernización de sus instalaciones, la recuperación de líneas históricas y la incorporación de nuevas tecnologías.

En ese marco, la reactivación de capacidades para producir componentes y municiones de artillería de 105 y 155 mm, junto con la recuperación de líneas vinculadas a los sistemas de armas de las Fuerzas Armadas, representa mucho más que el regreso de una determinada producción: significa volver a dominar procesos industriales estratégicos dentro del territorio nacional.
Al mismo tiempo, Fabricaciones Militares busca ampliar sus horizontes. La incorporación de tecnología, el desarrollo de nuevas soluciones y la vinculación con el sector privado apuntan a modernizar procesos, incrementar la capacidad productiva y generar condiciones para una mayor inserción internacional.

Su desafío actual combina, así, historia y futuro: preservar una tradición industrial profundamente argentina y, a la vez, convertir ese conocimiento acumulado en nuevas capacidades para la defensa, la seguridad y sectores estratégicos de la economía.
Con más de 80 años de trayectoria, Fabricaciones Militares vuelve a asumir el desafío para el que fue concebida: que la Argentina pueda producir, desarrollar tecnología y sostener capacidades propias allí donde la autonomía industrial resulta estratégica.