La capacitación alcanzará a estudiantes de cuarto y quinto año de institutos del Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea. El programa prevé más de 50 horas anuales e integra operación, seguridad, normativa y planificación de vuelo.
La formación de los futuros oficiales de Reserva sumará una herramienta que dejó de pertenecer exclusivamente al mundo de los especialistas. El Ministerio de Defensa anunció la próxima distribución de 135 drones entre los Liceos Militares dependientes del Ejército Argentino, la Armada Argentina y la Fuerza Aérea Argentina.
Según el comunicado oficial dado por el Minsterio de Defensa, los equipos serán entregados en los próximos días a partir de septiembre, con los cuáles cadetes de cuarto y quinto año comenzarán una capacitación destinada a que puedan egresar con formación básica como pilotos de vehículos aéreos no tripulados, conocidos como VANT.

Una formación con más de 50 horas por año
El programa contempla más de 50 horas anuales y una estructura de cinco materias principales y cinco complementarias. Los contenidos anunciados incluyen nociones sobre los equipos, marco legal y regulatorio, seguridad operacional, rendimiento, planificación y carga de vuelo, además de la operación práctica de los drones.
La precisión curricular es importante. Pilotear un dron no consiste únicamente en mover una aeronave con un control remoto: exige interpretar el entorno, evaluar riesgos, conocer límites técnicos y cumplir reglas. En una institución educativa militar, esas capacidades se vinculan además con disciplina de procedimientos, responsabilidad y trabajo en equipo.
La cobertura de Elonce confirmó este jueves la cantidad de unidades, el alcance sobre los institutos de las tres Fuerzas y la incorporación de estudiantes de los dos últimos años. Ninguna de las fuentes consultadas detalló el modelo de los drones, su distribución por establecimiento ni un cronograma individual de entrega.
Del Plan Liceos 2030 al aula
La iniciativa se encuadra en el Plan Liceos 2030 y, de acuerdo con Defensa, se apoya en la Resolución 795/2024. El proceso comenzó en 2024, se consolidó durante 2025 y alcanzó su etapa de desarrollo en 2026. El objetivo declarado es actualizar capacidades sin abandonar la formación académica y militar propia de estos institutos.
Los Liceos Militares brindan educación secundaria y preparan a sus egresados para desempeñarse como oficiales de Reserva. En ese contexto, la incorporación de sistemas no tripulados amplía el contacto temprano con tecnologías utilizadas para observación, relevamiento, apoyo ante emergencias y otras tareas que requieren información aérea.
Esos posibles campos de aplicación sirven como contexto, pero no deben confundirse con objetivos operativos ya asignados. El anuncio público se refiere a educación y capacitación; no informa misiones específicas ni autoriza a inferir usos, despliegues o configuraciones militares particulares.
Tecnología, seguridad y criterio
La disponibilidad de 135 equipos puede ofrecer una base material común para combinar clases teóricas, simulación y práctica. Su aporte dependerá, sin embargo, de factores menos visibles que la aeronave: instructores capacitados, mantenimiento, espacios seguros de vuelo, seguros y protocolos, baterías, repuestos y actualización de los contenidos.
También será central la enseñanza del marco normativo. Los drones comparten el espacio aéreo con otras aeronaves y pueden captar imágenes o datos. Por eso, la formación responsable debe integrar reglas de operación, protección de la privacidad y gestión de riesgos desde el primer contacto con el sistema.
Como hecho confirmado, Defensa anunció la cantidad de drones, los destinatarios, la carga horaria y los ejes del programa. La entrega física todavía estaba pendiente y no se difundió ningun resultado de los cursos ni de evaluaciones.
Como análisis, la medida puede acercar la educación militar a una transformación tecnológica que ya modifica tareas profesionales en todo el mundo. Su valor no se medirá sólo por cuántos equipos lleguen a cada liceo, sino por la calidad de la enseñanza y por la capacidad de convertir la novedad técnica en criterio, seguridad y responsabilidad.
El próximo paso verificable será la distribución efectiva y el comienzo de las clases. Allí podrá observarse cómo se organiza la práctica, qué estándares de evaluación se aplican y de qué manera los cadetes integran esta competencia a su formación general. Por ahora, el anuncio marca una decisión concreta: llevar los drones al ámbito educativo de las tres Fuerzas y preparar a una nueva generación para operarlos con conocimientos formales.