QUÉ ESTÁ DEMOSTRADO. Northrop Grumman afirma que en la Fase 1 obtuvo 3,3 veces más potencia y completó ensayos de alta potencia. El dato procede de la empresa: no se publicó una evaluación independiente ni el resultado de un radar completo. La mejora adicional y el objetivo cercano a diez veces siguen siendo metas de la Fase 2.
El enemigo invisible dentro del radar
Los radares, los enlaces de comunicaciones y los equipos de guerra electrónica comparten un adversario que no aparece en ninguna pantalla: el calor. Cuanta más potencia intenta manejar un transistor de radiofrecuencia, más energía residual concentra en un espacio microscópico. Si esa temperatura no se extrae con rapidez, caen la eficiencia y la confiabilidad, o el dispositivo debe operar por debajo de su verdadero potencial.
El problema se volvió especialmente visible con el nitruro de galio, o GaN, un semiconductor que permitió a los sistemas militares trabajar con más potencia que generaciones anteriores. En 2022, DARPA explicó que el GaN ya había multiplicado aproximadamente por cinco el desempeño de las tecnologías que reemplazó. Sin embargo, la posibilidad de dar otro gran salto quedó frenada por la dificultad de sacar el calor desde el propio transistor.

Por qué colocar diamante en un microchip
La respuesta de Northrop Grumman y la Universidad de Stanford no consiste en fabricar una computadora de diamante. El diamante sintético actúa como conductor térmico: recibe el calor de las zonas más exigidas del dispositivo y lo transporta hacia el sistema de disipación. Su conductividad térmica puede superar varias veces la del cobre, una propiedad más valiosa en este caso que su dureza o su atractivo como gema.
Según la descripción difundida por la compañía y recogida por Defence Industry Europe, el equipo forma pequeñas estructuras de diamante dentro de canales abiertos en la cara posterior del chip. La cercanía a los puntos calientes es decisiva: cada interfaz o capa intermedia añade resistencia al flujo térmico. El diamante no amplifica la señal por sí mismo; crea margen para que el componente electrónico trabaje a mayor potencia sin sobrecalentarse.
El contrato y la cifra que llama la atención
El 27 de agosto, Northrop Grumman anunció un contrato de siete millones de dólares para avanzar a la Fase 2 del programa THREADS de DARPA. La empresa comunicó que durante la primera fase su tecnología alcanzó 3,3 veces más potencia que la referencia y que ahora buscará otra mejora superior a tres veces. Si ambas relaciones se sostienen sobre la misma base de comparación, el resultado final rondaría diez veces la densidad de potencia inicial.
Ese cálculo es matemáticamente razonable, pero todavía no es una capacidad disponible. Semiconductor Today presentó la segunda cifra como un objetivo del nuevo contrato, no como una prueba completada. Tampoco se difundieron en las fuentes consultadas datos crudos, condiciones de ensayo, repetibilidad o una publicación técnica revisada por pares que permita verificar de forma independiente el aumento de 3,3 veces informado por Northrop.
Qué pide realmente DARPA
THREADS —sigla en inglés de Tecnologías para la Eliminación de Calor en la Fuente— apunta al nivel del transistor. La ficha oficial del programa plantea demostrar dispositivos y amplificadores de prueba en banda X con una densidad de potencia de 81 vatios por milímetro y una reducción de ocho veces en la resistencia térmica, sin degradar el desempeño de radiofrecuencia.
Es una diferencia esencial: DARPA no anunció un nuevo radar listo para entrar en servicio. Está financiando tecnologías de gestión térmica que deben funcionar en componentes de laboratorio, pasar a encapsulados manufacturables y, recién después, integrarse en equipos completos. El objetivo oficial establece el listón técnico; no certifica que Northrop u otro contratista ya lo haya alcanzado.
Del transistor al campo de batalla
Si el enfoque madura, el beneficio podría aparecer de dos maneras. Con el mismo tamaño y refrigeración, un módulo podría emitir más potencia; con una exigencia equivalente, podría reducir volumen, peso y consumo. Ambas rutas interesan a radares terrestres y navales, antenas activas de aeronaves, enlaces satelitales, comunicaciones tácticas y transmisores de guerra electrónica.
DARPA estimó en 2022 que el éxito del programa podría elevar entre dos y tres veces el alcance de detección de un radar. Es una proyección de sistema y no una regla automática. El alcance también depende del tamaño de la antena, la frecuencia, la forma de onda, el procesamiento de señales, el ruido, la alimentación eléctrica, la refrigeración total y la firma del blanco. Un transistor más frío elimina un cuello de botella; no rediseña por sí solo todos los demás subsistemas.
Las pruebas que faltan
Para salir del laboratorio, el microchip deberá demostrar algo más difícil que un pico de potencia. Tendrá que sostener el rendimiento durante miles de ciclos, sobrevivir al entorno militar y poder fabricarse en cantidades útiles. Las preguntas decisivas son concretas:
- Durabilidad: si el diamante, el semiconductor y sus interfaces resisten ciclos térmicos prolongados sin separarse ni degradarse.
- Integridad de radiofrecuencia: si los canales y el proceso térmico conservan la ganancia, la linealidad y la eficiencia del dispositivo en banda X.
- Encapsulado: si el calor puede continuar su recorrido desde el chip hacia el módulo y el sistema de refrigeración sin crear un nuevo cuello de botella.
- Entorno operacional: si la solución soporta vibraciones, humedad, golpes, amplios cambios de temperatura y, cuando corresponda, radiación espacial.
- Fabricación: si las estructuras microscópicas pueden producirse con buen rendimiento, costo razonable y consistencia entre lotes.
Una carrera con más de un competidor
Northrop no trabaja sola en THREADS. En agosto, BAE Systems también informó su paso a la Fase 2 con otra estrategia para llevar materiales de alta conductividad térmica cerca de los puntos calientes. La existencia de varios equipos es una señal saludable: DARPA compara rutas técnicas antes de apostar por una transición industrial, y ninguna nota de prensa equivale todavía a una selección definitiva.
La innovación decisiva puede estar debajo del chip
La imagen de un diamante incrustado en un radar parece futurista, pero el desafío es profundamente práctico. Los sistemas de defensa generan enormes cantidades de calor en espacios cada vez más compactos. Resolver ese límite permitiría exprimir semiconductores ya conocidos y abrir diseños que hoy son demasiado calientes, pesados o demandantes de energía.
Por ahora, la noticia importante no es que exista un radar diez veces más potente: no existe evidencia pública de eso. Lo confirmado es un contrato de Fase 2, un método de refrigeración prometedor y un resultado de 3,3 veces comunicado por su desarrollador. El resto deberá demostrarse con datos repetibles, integración y pruebas de sistema. Si supera esas etapas, el próximo salto del radar militar podría no comenzar en una antena más grande, sino en una delgada capa de diamante escondida bajo el transistor.
Fuentes consultadas
- Northrop Grumman — Northrop Grumman Advances Microchip Tech with Diamond Cooling Innovation. Publicado el 27 de agosto de 2026. Fuente corporativa y primaria sobre el contrato y los resultados declarados.
- DARPA — Technologies for Heat Removal in Electronics at the Source (THREADS). Ficha oficial del programa, consultada el 2 de septiembre de 2026. Fuente primaria.
- DARPA — Cranking the Power on Radar Capabilities. Publicado el 4 de octubre de 2022. Fuente primaria utilizada para el contexto y las proyecciones de radar.
- Defence Industry Europe — Northrop Grumman targets tenfold chip power density. Publicado el 28 de agosto de 2026. Medio especializado.
- Semiconductor Today — Northrop Grumman advances diamond-cooling microchip technology. Publicado el 2 de septiembre de 2026. Medio especializado en semiconductores.
- BAE Systems — BAE Systems advances to Phase 2 of DARPA’s THREADS program. Publicado el 12 de agosto de 2026. Fuente corporativa utilizada solo como contexto del programa multiproveedor.