Combate cuerpo a cuerpo: “Nadie puede defender a la Patria si primero no puede defenderse a sí mismo”

El Teniente de Educación Física Elías Cañamero, integrante del Centro Educativo de la Dirección de Educación Operacional (DEOP), con asiento en Campo de Mayo, explica cómo el combate cuerpo a cuerpo -por sus siglas, CCC- volvió a ocupar un lugar central en la preparación del soldado en el siglo XXI.
combate cuerpo a cuerpo

Lejos de haber quedado obsoleto frente a la tecnología y las guerras a distancia, el Ejército Argentino desarrolla hoy una doctrina propia que combina artes marciales, control físico y entrenamiento bajo estrés para formar a combatientes capaces de actuar en escenarios urbanos y de supervivencia extrema. La actividad busca expandirse a toda la Fuerza con una premisa clara: fortalecer la actitud, el carácter y la autodefensa del soldado.

En el Salón Belgrano del Regimiento de Infantería 1 “Patricios”, el Teniente de Educación Física Elías Cañamero describe una actividad que, lejos de cualquier imagen cinematográfica o deportiva, constituye hoy una herramienta operacional concreta dentro del Ejército Argentino. Desde el Centro Educativo de la Dirección de Educación Operacional (DEOP), con asiento en Campo de Mayo, el oficial participa en el desarrollo doctrinario y la capacitación en combate cuerpo a cuerpo, una disciplina pensada para preparar al combatiente ante las situaciones más extremas del campo de batalla contemporáneo.

La actividad, que durante décadas se impartió de manera dispersa y sin criterios unificados, atraviesa actualmente un proceso de modernización impulsado por la DEOP. Allí se desarrollan cursos complementarios destinados a oficiales, suboficiales y soldados voluntarios, con distintos niveles de entrenamiento que combinan aspectos legales, técnicos y psicológicos.

El objetivo no se limita a enseñar técnicas de combate. Según sostiene Cañamero, el núcleo de la formación está puesto en fortalecer la actitud, la fortaleza mental y la capacidad de reaccionar bajo presión. En un contexto internacional donde los conflictos vuelven a librarse en ciudades, trincheras y espacios reducidos, el combate cuerpo a cuerpo recupera vigencia como “la última instancia” de supervivencia del combatiente.

Con doctrina propia y tomando experiencias de distintas artes marciales y sistemas militares extranjeros, el Ejército busca expandir esta capacitación a todo el país y consolidar una estructura permanente de instrucción. Bajo una frase que resume el espíritu de la actividad —“nadie puede defender a la Patria si primero no puede defenderse a sí mismo”—, el combate cuerpo a cuerpo se proyecta como una de las capacidades distintivas del actual soldado argentino.

El Teniente de Educación Física Elías Cañamero, integrante del Centro Educativo de la Dirección de Educación Operacional (DEOP),
El Teniente de Educación Física Elías Cañamero, integrante del Centro Educativo de la Dirección de Educación Operacional (DEOP). Crédito fotográfico de Pablo Senarega.

-¿Sos Teniente de Educación Física?

-Sí, Teniente de Educación Física, y actualmente estoy en la Dirección de Educación Operacional -DEOP-, que es el lugar donde hoy desarrollamos esta actividad del combate cuerpo a cuerpo con la máxima profundidad a nivel institucional en el Ejército.

-¿Luego del Colegio Militar, aquí en la DEOP?

-Sí, y ya este es mi cuarto año en la DEOP.  Estar aquí significa poder desarrollar esta actividad, ya que una de mis especialidades es justamente el combate cuerpo a cuerpo y hoy por hoy dentro del Servicio de Educación Física esta actividad puntualmente es una de las que implementa el servicio junto con cursos complementarios y que busca desarrollar dentro de esta institución para poder llegar a todos lados y asentar la actividad física aplicativa al combate, por así decirlo, en sus máximas capacidades.

-¿Qué antecedentes existen en el Ejército en relación con la instrucción en combate cuerpo a cuerpo?

-Antiguamente el Ejército manejó esta actividad de manera descentralizada. Hace mucho tiempo, cada elemento realizaba cuestiones básicas o, dependiendo del instructor que tuviera, un arte marcial puntual, un deporte de combate puntual, sin tener unificado el tema en una sola disciplina. Había cuestiones dentro de lo que era el reglamento del combatiente individual, pero la esgrima de fusil había quedado obsoleta. Lo que se hizo básicamente fue modernizar todas esas cuestiones y adaptar ese trabajo a lo que es puntualmente la necesidad actual del militar, entre el arte marcial y el combate cuerpo a cuerpo.

-¿Se basó en experiencia propia del Ejército Argentino o hubo influencias técnicas y tácticas de otros países?

-Lo que hizo y hace el Ejército es justamente tomar lo mejor de otros y adaptarlo a la propia necesidad e idiosincrasia. Se ha trabajado con doctrina de artes marciales, como el boxeo marcial con arte marcial mixta, el Jiu-Jitsu, para todo lo que es técnicas de control. El EA elige lo mejor, lo perfecciona, lo pule y eso es justamente lo que va a trabajarse en la doctrina, lo que encontramos en la doctrina militar.

-¿Por qué elegiste, dentro de la especialidad de Educación Física, el tema de este tipo de combate de contacto?

-El combate cuerpo a cuerpo, la defensa personal y el arte marcial son actividades que he realizado desde muy chico. Mi familia, a través de mi padre, el Suboficial Mayor Cañamero, también las ha implementado por mucho tiempo, me he involucrado en varias disciplinas; son actividades que me apasionan y trato de desarrollarlas y de hacer mi aporte al Ejército Argentino para llevarlas a cabo de la manera más profesional posible.

-Volviendo al tema del combate CC, me dijiste que unificaron criterios, ¿entonces cuál es la situación actual de esta capacitación dentro de la Fuerza?

-Actualmente, esta actividad está implementada a través de un curso complementario que se desarrolla en la DEOP. El año pasado este curso complementario ha reunido a distintos especialistas, exponentes, profesionales del interior del país para desarrollar el curso que se está dictando. La idea de esto es justamente llevar esta actividad a todos los elementos del país para continuar con este trabajo de unificación de criterios y darle sustento y sostenibilidad a lo largo del tiempo, que perdure, que sea constante. El sustento se refiere al soporte básico y vital; la sostenibilidad es un concepto a largo plazo.

-¿Para oficiales y suboficiales?

-El curso se desarrolla para los dos, oficiales y suboficiales, y en las Unidades, los elementos. También es para soldados voluntarios, que son justamente el fuerte de esta actividad.

-Volviendo a lo operacional, específicamente, ¿cuáles serían los principales beneficios que el entrenamiento de combate cuerpo a cuerpo aporta al soldado actual, podríamos decir, del siglo XXI?

-Básicamente lo más importante hoy es la actitud, diría. No tiene que ver con la técnica, no tiene que ver con la parte física. Lo que más aporta hoy es la actitud y el carácter, porque es un trabajo que requiere de mucha fortaleza mental. El combate, la confrontación, requiere de mucha actitud, mucho carácter. Y hoy por hoy es la herramienta más importante que se le brinda como beneficio al combatiente, al soldado, para poder sobreponerse ante cualquier exigencia. El combate cuerpo a cuerpo es una actividad que se desarrolla en una situación de estrés.

-Hablando de estrés, ¿qué rol cumple el combate CC en estos conflictos actuales que se desarrollan en lo urbano, por ejemplo, el de la guerra ruso-ucraniana?

-Podemos afirmar que hoy en día el lugar donde se desarrolla especialmente esta actividad es en el ámbito de lo urbano. La guerra se ha llevado a las ciudades y se ha trasladado también al campo en la trinchera. Entonces en los lugares donde no puede barrer la zona de la artillería o no llegan los drones, la guerra convencional ya de alguna manera se ha desplazado y la confrontación hoy está en una distancia muy próxima, entendiendo obviamente que el combatiente pugna por la supervivencia suya y el combate cuerpo a cuerpo es la última instancia que tiene el hombre para preservar su vida.

-Parece mentira, si pensamos en la historia de la humanidad, el primer tipo de combate entre dos personas habría sido cuerpo a cuerpo y después esa situación habría ido superándose y hasta que incluso en un momento, luego de la Segunda Guerra Mundial, habría quedado como impensado, obsoleto incluso, ¿no?

-Sí, tal cual. Es que si nos remontamos al origen, los ejércitos en su concepción han nacido con el arte marcial, las artes marciales han nacido junto con el ejército, y con el tiempo se ha pasado a la esgrima y, como dice usted, pareciera como que se hubiera desconectado. Pero la realidad es que no, hasta el día de hoy sigue vinculado y es parte de unas de necesidades que tiene que saber el combatiente para afrontar un conflicto bélico.

-Y frente a este panorama que me estás contando, ¿cómo se proyecta esta actividad a corto y mediano plazo? ¿Se prevé ampliar el alcance, incorporar nuevas técnicas?

-Hacerlo más masivo sí, sí, justamente hoy por hoy lo que proyectamos son dos cuestiones básicas: primero, tratar de desarrollar una estructura en la que esta actividad se desarrolle en sus distintos niveles, ya que hay varios niveles de entrenamiento, y que el nivel mas básico alcance a todo el país, obviamente dentro de los elementos del Ejército. Porque esta actividad hoy está solo en las escuelas de las Armas, en el Colegio Militar y en la Escuela de Suboficiales.

-¿Concretamente cuándo comenzaron a dictarse estos cursos en el Ejército Argentino?

-El primero fue un cursillo experimental en 2014. A partir de ahí se trabajaron con distintos cursillos que después se trasladaron al interior del país. Hace poco, en 2023, la DEOP comenzó a desarrollarlos como cursos complementarios. Dentro ya de su programa anual de cursos y carreras, obviamente con presupuestación, se hizo un esfuerzo para tratar de mantenerlo en todos los años subsiguientes.

-¿Qué preparación previa se requiere para participar en este tipo de entrenamiento?

-Esta destreza tiene varios niveles de entrenamiento: el primer nivel, el más básico, no requiere ningún tipo de de conocimiento previo. Está pensado para alguien que no sabe absolutamente nada y toda su educación o su desarrollo curricular está plasmado en ese concepto. A partir de ahí empieza a escalar hacia arriba, donde tenemos un nivel intermedio en el que ya se requiere de una base, y un nivel avanzado, en el que esta actividad se lleva a escenarios concretos en la que hay que aplicarla con cierto grado de presión, estrés y sobre un escenario específico, con mochila, armamento, equipamiento. Ahí es difícil ejecutar técnica cuando el hombre está equipado por completo y tiene distintos tipos de dificultades.

-¿Y cuál es la duración de cada curso o cursillo? ¿Cómo se estructura?

-Hoy son tres cursos, cada uno dura alrededor de 22 días, en los cuales hay una etapa en la que se ve todo lo que es el marco jurídico, ya que está pensada en dos posibles escenarios, en dos casos hipotéticos: por un lado, la parte bélica, conflictiva. Y por otro lado, los tiempos de paz, la actualidad. Trabajar, opcionar técnicas dentro o fuera de jurisdicción militar y sobre qué marco legal está amparado el soldado o el combatiente en el uso racional o proporcional de la fuerza. Entonces la primera parte es netamente teórica, intelectual, entender sobre qué código penal estamos y, en base a eso, qué medidas puede tomar o no en caso de una confrontación. Después se pasa a un plano técnico y, por último, la parte final del curso, es todo exposición, es decir, llevar esa técnica que se aprendió, esos conceptos que se recibieron de manera teórica, a un plano de exposición en donde se tenga que ejecutar esa técnica bajo ciertas circunstancias, es decir, llevar al combatiente a esa situación.

-¿Cuáles serían las principales dificultades que se les presentan a ustedes, los instructores, en el momento de impartir esta capacitación

-El requerimiento, la parte principal, como siempre, es un problema: es el equipamiento. Hoy por hoy se ha trabajado mucho desde la Dirección de Educación Operacional en la compra de distintos implementos y materiales porque a medida que uno aumenta la exigencia, aumenta la seguridad contra accidentes, aumenta los requerimientos. Por otro lado, es la asignación del espacio. El tiempo también es bien preciado, ya sea para la enseñanza dentro de la Unidad o la enseñanza del dictado de la distribución del curso, y con todo lo que conlleva ese tiempo en alojamiento, racionamiento, etc. Es decir, todo es una cadena de distintos componentes donde obviamente cada área trata de aportar y hacer lo posible para su realización. Sí, la mayor dificultad la encontramos en esos aspectos.

-Es una actividad muy nueva, ¿podemos decir que específicamente es del Ejército del siglo XXI?

Sí, es nueva, hay pocos especialistas en cuanto a recursos humanos, de quienes lo dictan. Aún así, y con sus dificultades, uno trata de seguir avanzando y de comprometerse con esta actividad.

-¿Se ve un nivel de interés y motivación, le interesa al personal que participa en los cursos?

-Sí, sí, desde que estoy en la Dirección cada año que venimos desarrollando estos cursos, siempre hay una cantidad de vacantes limitadas. lamentablemente hay gente que queda afuera, todavía no se los puede instruir a todos por una cuestión de equipamiento, pero sí hay un gran interés no solo a nivel de lo que es Buenos Aires, sino también a nivel nacional, de los distintos elementos, y a raíz de que el Ejército comienza a participar en distintas operaciones vinculadas al marco civil.

-Imagino que no hay diferencia entre los géneros, ¿no?

-No, en el curso participan tantos masculinos como personal femenino del Ejército y lo hacen de la misma manera, el mismo programa, bajo la misma presión.

-Desde tu experiencia o conocimiento, ¿cómo se compara la formación de combate cuerpo a cuerpo que establece el Ejército Argentino con la que reciben las fuerzas de otros países, por ejemplo, países vecinos o no vecinos?

-Estamos a la vanguardia. Nosotros hacemos un estudio que se llama Doctrina Comparada, que se realizó primeramente para la elaboración del reglamento y temas de los cursos. Hay que entender, en primer lugar, que los ejércitos que están a la vanguardia tienen sus propios centros de entrenamiento de esta destreza, es decir, elementos específicos donde solamente se dicta y están compuestos por instructores. Respecto de los distintos ejércitos, en este caso los países vecinos, que tienen esta actividad y tratan de desarrollarla cada uno con sus recursos, en Sudamérica, tenemos nuestra propia doctrina, que eso ya nos pone un paso por delante de muchos, y después, el sostener un curso a lo largo de varios años, como lo venimos haciendo, también. Nos permite estar a la vanguardia en ese aspecto, es decir que en comparación con ejércitos de la región, estamos muy bien. Obviamente, como le mencioné anteriormente, la idea siempre es seguir avanzando, progresando, el poder llevarlo a todos lados, de armar un centro de entrenamiento. Son muchos y diversos los planes y proyectos pensados para esta actividad.

-Y la capacitación específicamente de los instructores también es algo nuevo, ¿no? Y los cursos se establecen, imagino, de manera horizontal para todas las Armas.

-La Dirección de Educación Operacional ha presentado una directiva en la que busca transformar la capacitación especial y trabajar con toda esta planificación por niveles, los distintos elementos, ya que los especialistas con los que se han elaborado estos cursos también se van desplegando a lo largo y ancho del país. Por esta razón uno tiene que seguir con la constante evolución y justamente ir perfeccionando a profesionales para que se transformen en especialistas y sigan haciendo crecer esta actividad. Porque tiene que evolucionar y perfeccionarse todo el tiempo, si no va a pasar lo que pasaba antes, que se quedaba estacionada o estancada en el tiempo.

-Nombraste a los soldados voluntarios, ¿también reciben este cursillo?

-Sí, los soldados son la punta de la lanza, digamos, es el personal más importante que recibe la capacitación, porque justamente es el personal que está más que expuesto en las distintas actividades o maniobras que se realizan. Para el personal de cuadros, entenderlo, saberlo, ser referente dentro del elemento, es fundamental; es ese último paso de nosotros al elemento y del elemento a la instrucción de ellos, los soldados, donde está el enriquecimiento más importante, en ese sector. Y hacia ellos se planifica y se trabaja la educación. Porque los soldados voluntarios luego volverán a la civilidad. Mientras estén en la Fuerza, dentro de las tareas que deben realizar está la guardia. Es por eso que nosotros trabajamos además con lo teórico, impartiendo el marco jurídico, la parte legal, que se entienda la proporción de racionalidad en el uso del armamento, cuándo poder accionar, cuándo no, cómo reducir, cómo controlar; porque una cuestión es que nosotros digamos lo que se puede y no se puede hacer y otra diferente es llevarlo a la práctica.

-Entonces es tan importante la parte teórica como la práctica.

-Sí, porque la parte más enriquecedora es lo que nosotros denominamos la actitud, lo actitudinal, la fortaleza mental y la seguridad que el CCC les transmite a ellos mismos. Porque una cosa es conocer el tema desde la teoría alejada y otra es vivenciarlo en carne propia, por así decirlo.

Realizadas en Patricios el 20 de mayo del 2026

-Sos un apasionado de esto, se te nota. Para finalizar, ¿qué mensaje te gustaría transmitir acerca de la importancia del combate cuerpo cuerpo en la formación del soldado actual?

-Bueno, dentro de nuestra doctrina nosotros tenemos una frase que ponemos en el reglamento y con la que trabajamos a lo largo de los cursos, que dice que nadie puede defender a la Patria si primero no puede defenderse a sí mismo. Y trabajamos con el concepto de la autodefensa en primer plano, entender que uno tiene que estar en capacidad de poder defenderse a sí mismo para luego proteger a otro. Sobre esa premisa trabajamos y enfocamos toda nuestra atención, nuestra capacitación. Todo el tiempo va dedicado justamente a transmitir esa seguridad y esa confianza en el combatiente. Porque eso es lo que nos va a separar o que lo va a separar a él específicamente del daño contra su integridad física o la pugna por la propia supervivencia de ese combatiente. Entonces, haciendo un cierre, es la frase que me gustaría resaltar para poder seguir desarrollando y haciendo crecer una de estas actividades aplicativas al combate que tiene el Ejército en la actualidad.-

La educación física y el combate cuerpo a cuerpo constituyen un pilar táctico central dentro del Ejército Argentino. Su finalidad no solo es mejorar el rendimiento físico del personal, sino también preparar integralmente a los efectivos para actuar con eficacia, disciplina y responsabilidad en situaciones operativas de alta exigencia.-

Autor: Sandra Pien

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