“Hay que recuperar capacidades y hacer que Fabricaciones Militares vuelva a producir”

Pablo Glöggler, presidente de Fabricaciones Militares, explica el plan para recuperar capacidades productivas, reactivar la fabricación nacional de municiones y reconstruir el vínculo estratégico con las Fuerzas Armadas.
Municiones, armamento, productos químicos y desarrollos industriales: las capacidades que Fabricaciones Militares busca poner nuevamente en valor.
Municiones, armamento, productos químicos y desarrollos industriales: las capacidades que Fabricaciones Militares busca poner nuevamente en valor. Crédito: Pablo Senarega
Al frente de Fabricaciones Militares, con el desafío de recuperar producción, capacidades y una industria estratégica para la defensa.
Al frente de Fabricaciones Militares, con el desafío de recuperar producción, capacidades y una industria estratégica para la defensa. Crédito: Pablo Senarega

A siete meses de asumir la presidencia de Fabricaciones Militares, Pablo Glöggler impulsa una gestión orientada a recuperar capacidades productivas que permanecieron inactivas durante años, volver a escuchar a las Fuerzas Armadas y reconstruir un vínculo estratégico con sus principales usuarios. Abogado, ejecutivo corporativo y oficial reservista del Regimiento de Infantería 1 “Patricios”, llegó por primera vez desde el ámbito privado a la función pública con una premisa concreta: convertir capacidades dormidas en oportunidades para la defensa argentina.

Por Sandra Pien

Hay algo singular en la historia profesional de Pablo Vicente Sigfrido Glöggler, tal su nombre completo: durante buena parte de su trayectoria transitó por el mundo empresario y corporativo, pero nunca terminó de alejarse del ámbito militar. Salteño, de 52 años, abogado y ejecutivo, eligió también formarse en el Colegio Militar de la Nación y su vínculo directo es con Regimiento de Infantería 1 “Patricios”, una experiencia que terminó siendo mucho más que una línea en su currículum.

En febrero de 2026 asumió la presidencia de Fabricaciones Militares, en lo que define como su primera experiencia fuera del ámbito privado. Llegó a una empresa con más de mil personas, cuatro plantas y capacidades productivas que, en algunos casos, llevaban décadas sin utilizarse. Frente a ese escenario, su primera decisión fue escuchar: escuchar al Ejército, a la Armada y a la Fuerza Aérea para entender qué necesitaban y, a partir de allí, determinar qué podía volver a producir la empresa.

Glöggler habla de “oportunidades” allí donde otros podrían ver solamente dificultades. Habla de recuperar capacidades, de volver a producir en la Argentina y de reconstruir una relación con las Fuerzas Armadas que, según reconoce, se había deteriorado. También habla como empresario: de inversiones, procesos, mercados, mínimos de producción y clientes. Pero cuando cuenta que un soldado puede recibir un fusil, una munición o un equipo fabricado en el país, aparece otra dimensión de su mirada: la del oficial que alguna vez recibió su propio armamento en la sala de armas de Patricios.

Dice no tener una frase de cabecera. Se define, en cambio, como “súper persistente” y admite ser testarudo: “La pared la termino rompiendo aunque esté la puerta al lado”. Con los años, cuenta, aprendió también a reconocer que quizá la puerta estaba allí. Entre esas dos formas de mirar —la persistencia para atravesar los obstáculos y la experiencia para aprender a elegirlos— parece construirse hoy su desafío al frente de Fabricaciones Militares.

El legado de Savio, fundador de Fabricaciones Militares, como inspiración para una nueva etapa de la industria nacional.
El legado de Savio, fundador de Fabricaciones Militares, como inspiración para una nueva etapa de la industria nacional. Crédito: Pablo Senarega

Hicimos la entrevista en el 4to piso, su despacho presidido por el retrato del General Manuel Nicolás Savio, en la sede central de Fabricaciones Militares ubicada en Avenida Cabildo 65, en el barrio de Palermo, Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Luego de la entrevista, nos llevó a recorrer las instalaciones, nos mostró la reestructuración que se está llevando a cabo para adecuar este hermoso predio edificado a mitad del siglo XX en vistas a este ya asentado siglo XXI.

-Usted asumió la presidencia de Fabricaciones Militares en febrero de este año. ¿Con qué empresa se encontró al asumir y qué fue lo primero que consideró necesario cambiar o recuperar?

-Remontémonos un pasito atrás. En diciembre del año pasado me convoca el General Presti, ya en su calidad de ministro de Defensa de la República Argentina, para evaluar algunas de las empresas del polo de Defensa. En ese momento él me lo plantea en palabras muy claras -es un hombre de pocas palabras el General-, lo cual es para mí doblemente valioso. Esto es una patriada -me dijo-, necesitamos recuperar capacidades, necesitamos que las empresas vuelvan a producir y en niveles que sean interesantes. Ok, mi general, le respondí, ¿qué más?Y esperemos llegar al siglo XXI, finalizó. El 11 de febrero asumo acá junto con Diego Martínez, que es un compañero mío de la formación de oficiales de la reserva del Colegio Militar; es el vicepresidente de FM. Hay una parte que nosotros vemos en el Colegio Militar, que es el concepto de la pareja-combate. La pareja de combate te acompaña el resto de tu vida, quieras o no, de alguna manera, cerca o lejos.

-Quijote y Sancho Panza…

-Algo, sí, Creo que estoy más de Quijote últimamente. Es valiosísimo el concepto porque hay un trabajo que va más allá del día a día. Lo que encontramos acá eran capacidades que podían ser revitalizadas, encontramos un bajo nivel de conocimiento, de cooperación y de diálogo con las Fuerzas Armadas, y todo eso para mí se traducía en oportunidades. Lo primero que le pedí al General Presti es que me permitiera hablar con su compañero, el jefe del Ejército, General Zarich, y en segundo lugar, poder hablar con cada jefe de Estado Mayor, ponernos a disposición como Fabricaciones Militares, entender qué necesitaban y a partir de eso hacer nuestro propio análisis interno de qué podíamos hacer. Puede pasar que Fuerza Aérea necesite bombas de mil libras o misiles que no hacemos; esa tecnología hoy no está, pero realmente pasa que todos necesitan munición de 9 mm y 7,62 mm, que estamos en capacidad y que estamos mejorando. Todos necesitan por ejemplo morteros, estamos viendo qué parte se hace, muchas áreas no estaban operando desde hace casi 40 años. Prendimos ahí una que otra forja. Entonces, a partir de la conversación con cada jefe de Estado Mayor, empezamos a entender qué necesitaban y qué podíamos. Hay una concepción muy transversal en todo el sistema de Defensa respecto de que Fabricaciones Militares tiene que hacer de todo. Y no, si hacés 22 y 9 y 7,62, también tenés que hacer 20, 35, 76, 105, 155, tal vez hasta 127; no, no se puede. Cada una de esos sistemas, de esas partes, requiere una inversión, requiere un trabajo, requiere mínimos. Nosotros estamos en capacidad acá de hacer en dos turnos 72.000 envueltas de 155 por año. ¿Cuántas hicimos en los últimos 30 años? Cero. La envuelta de 155 es la munición que va en un cañón; esa envuelta lleva 10, 11 kilos de TNT, lleva un aro de forzamiento, cada parte tenía su participación: Río Tercero hacía la envuelta, el TNT se hacía en Azul, el aro de forzamiento se colocaba en Beltrán, se encajonaba y se entregaba. Hoy eso no se hace, ¿es una oportunidad?, sí, es una oportunidad.

En febrero nos encontramos con una compañía con 1.100 personas divididas en las cuatro plantas: la planta de Azul desde 2024 no está produciendo; hacía principalmente nitroglicerina y explosivos, pero se redujo el mercado, se achicó, porque apuntaba a unos explosivos que cada vez menos se utilizan en la minería y solamente se está haciendo una parte en Villa María. Esa planta no está operativa hoy, es algo que duele porque son capacidades que se van diluyendo.

-¿Y se podrían recuperar?

-Si hubiera una oportunidad, sí, sí. Lo hago muy rápido y tal vez me adelanto a su pregunta, pero de ese análisis primigenio en el cual le comento al General Presti que tenemos estas determinadas capacidades, hablé este tema con los jefes de Estado Mayor, necesitan esto. Y partiendo de la premisa de que no hay un peso para invertir, dije déjeme ver qué puedo hacer con lo nuestro, con las capacidades que están hoy en posibilidades de uso y con las materias primas que tenemos.

A partir de ese análisis, elegimos qué batallas poder pelear. Una de las primeras fue con el 105 mm para el TAM, porque se venía un ejercicio y yo dije probemos. Los batallones 603 y el 604 nos dieron vainas viejas que tenían; eso lo generamos con el General Varani, Bruno Varani, director de Arsenales. Nuestra gente, nosotros, teníamos proyectiles en depósito; los arenamos, los pusimos en orden, empezamos a trabajar en la pólvora, todo eso haciéndolo muy rápido, terminamos en mayo pasado tirando con los tanques en Magdalena con munición hecha en la Argentina, lo que no se hacía desde hacía un montón. Y ahora el 18 de septiembre entregaremos 250 que van al ejercicio combinado que va a realizar el Ejército Argentino con el de Brasil, el ejercicio Arandú; así que para nosotros es motivo de orgullo. También en noviembre próximo tenemos previsto entregar para los cañones de los vehículos blindados SK-105 Kürassier, 600 municiones; y son todas oportunidades que no estábamos aprovechando.

Fabricaciones Militares probó exitosamente munición de 105mm para el TAM-TAM 2C
Fabricaciones Militares probó exitosamente munición de 105mm para el TAM-TAM 2C. Crédito: Fabricaciones Militares

-Va de suyo entonces la pregunta del papel que debe desempeñar Fabricaciones Militares dentro de la política de defensa argentina.

-Para mí es un eslabón crítico y le digo por qué: hay ciertas cosas que uno no puede delegarlas enteramente en un proveedor extranjero, porque tienen que ver con el alistamiento y el adiestramiento de las Fuerzas Armadas en general. Nosotros necesitábamos hacer ahora un adiestramiento para los tanques. Hay munición que en su momento se compró a proveedores del exterior, pero se desata una guerra en Medio Oriente, se cierra el espacio aéreo entre Irán, Estados Unidos e Israel, y todo ese conjunto de situaciones. El resultado es que todo queda apagado por tres meses; nosotros no podemos depender de eso. Hay que tener aquí una capacidad, por más mínima que sea, que te permita tener esa independencia.

-Usted conoce al Ejército también desde adentro, como oficial de reserva de Patricios. ¿Cuánto influyó esa experiencia para comprender qué necesita realmente un soldado cuando recibe un arma, una munición o un equipo producido por Fabricaciones Militares?

-Tremenda pregunta. Es súper importante, la munición que nosotros entregamos no tiene novedad. No tener novedad significa que no hay problemas de calidad. Eso para cualquier soldado, desde el núcleo de instrucción básica hasta un oficial que tenga que ir a hacer su condición de tiro o su ejercicio, para mí es una tranquilidad. Todos los fusiles que tienen nuestras Fuerzas Armadas, excepto algunas partes de Fuerzas Especiales, son todos FAL, hechos acá. A mí me tocó entrar de guardia en Patricios, que me proveyera la sala de armas el fusil, cargador, pistola y siempre todo estaba atravesado por Fabricaciones Militares. Vos le preguntás a cualquier soldado, no tiene ni idea. Hoy me pasó una de las cosas más lindas, me llamó el ministro y me dijo, vengo de Córdoba y te va a gustar lo que te voy a decir. Los jóvenes, los oficiales, los capitanes y los generales, todos contentos con lo que estamos haciendo aquí. Y dije, el primer hito bueno es que tu cliente hable bien de vos, cosa que no pasaba, no pasaba.

Exportación de Mastermix Fabricaciones Militares
Exportación de Mastermix. Crédito: Fabricaciones Militares

-Plan de reactivación y producción 2026 de FM entonces está en marcha…

Está en marcha, sí, sí. Por ejemplo, la capacidad de producción de pólvora hasta ahora es limitada, yo quiero cuadruplicarla, y lo veo en términos geopolíticos globales. ¿Querés ir a comprar nitrocelulosa en cualquier lugar del mundo? No te venden, no hay. ¿Querés TNT? Olvidate, material explosivo ultra limitado de los países que lo hacen. Y ahí volvemos a los orígenes, ahí nuevamente recurrimos a la visión del General Savio. La planta de químicos que tenemos, si alguien la ve con ojos civiles, dice: no, es muy chica, una planta como esa de ácido sulfúrico debería tener 200.000 toneladas. La planta nuestra no está pensada para los civiles, está pensada para suplir la capacidad de producción requerida por TNT y pólvora. Para que te des una idea: hay un porcentaje chiquito de producción de químicos que va a pólvora, y hay un porcentaje un poco más grande de la pólvora que va a municiones. Lo que excede de las dos lo coloco todo en el mercado. Hoy si tuviera más producción de sulfúrico la vendería, si tuviera más producción de pólvora la vendería toda. Porque son productos que tienen un proceso que se paga, y está buenísimo.

Ensayos de Extensión de Vida Útil – Munición Calibre 35 mm. Fabricaciones Militares
Ensayos de Extensión de Vida Útil – Munición Calibre 35 mm. Crédito: Fabricaciones Militares

-El Ejército Argentino es uno de los principales destinatarios de la producción de Fabricaciones Militares. Cuando asumió, ¿cuáles fueron las principales necesidades que le planteó la Fuerza y cuánto modificaron esas demandas las prioridades de su gestión?

-Totalmente. Cuando el General Presti me dijo “quiero que te acerques al cliente original”, le respondí lo obvio: el General Zarich está ahora a cargo del Ejército. “Sí, ya lo sabés, ¿y?” Que cuando llegue, me va matar. “¿Por qué?” Y, bueno, históricamente creo que estamos un poco en falta, ¿no?, desde la compañía. “Aguantate los golpes y después vemos”. Fui y me abrazó a entrar; justo salía el General Baroni, que me abrazó como un oficial subalterno que él tuvo. Entré, me quedé hablando con el General Zarich, fue súper amable. Yo fui con regalos, le llevé un listado así de productos que tenemos de lo que llamamos semielaborados. Puse adelante: tengo 5 ametralladoras, tengo unos afustes, tengo esto… él las miraba, me miraba y se reía: ok, ok, esto lo vamos a ver con el General Rolando. Entonces fui más concreto: ¿qué necesita, mi General? Dígame cómo lo ayudamos. Determinamos un plan de trabajo. El primer beneficiado y el primero que me plantea lo que necesita es él. En segundo lugar fue la Armada y luego, la Fuerza Aérea. Con todos estoy en conversación. Y con todos estoy súper atento a qué es lo que necesitan, para dónde va, sé también quién es el que determina qué se compra. Y es súper interesante que, siendo la persona que representa al destinatario final de todo este producto, sepa que lo estamos escuchando. Porque el principal problema que tenemos los seres humanos es que no escuchamos. Si él siente que está siendo escuchado y que hay una forma de dar una mano, ese es el primer paso. Hemos maltratado demasiado tiempo al cliente, hay que dejarlo ser.

Al frente de Fabricaciones Militares, con el desafío de recuperar producción, capacidades y una industria estratégica para la defensa.
Al frente de Fabricaciones Militares, con el desafío de recuperar producción, capacidades y una industria estratégica para la defensa. Crédito: Pablo Senarega

De la cancha a la gestión: una mirada sobre el liderazgo y las segundas oportunidades

Pablo Glöggler fue uno de los impulsores de la Fundación Espartanos, un programa que utiliza el rugby como herramienta de transformación y reinserción de personas privadas de su libertad. Aquella experiencia, basada en la disciplina, el trabajo en equipo y la posibilidad de reconstruir un proyecto de vida, parece dialogar hoy con otro desafío: recuperar capacidades, integrar personas y poner nuevamente en marcha aquello que alguna vez estuvo detenido.

-Antes de llegar a la conducción de Fabricaciones Militares, usted tuvo una experiencia muy particular como uno de los impulsores de Espartanos, la fundación que utiliza el rugby como herramienta de transformación y reinserción social. ¿Qué le enseñó aquella experiencia sobre las personas, el liderazgo y las segundas oportunidades? ¿Hay algo de ese aprendizaje que hoy esté presente en su manera de conducir Fabricaciones Militares?

-[Se ríe] Justamente, yo vengo de segundas oportunidades, trabajé seis años en la cárcel, soy uno de los fundadores de Espartanos, y nuestro mantra era precisamente ese, las segundas oportunidades. Yo no estoy tan convencido de que existan las tan mentadas segundas oportunidades; para muchos chicos que yo conocí en la cárcel, era la primera. Y quiere decir eso que muchos de ellos nunca habían pertenecido a una sociedad, siempre habían sido ajenos. Por eso, la primera oportunidad era la que le habíamos dado nosotros de meterse en una cancha, en un plano nivelado y demás.

-Este es su primer destino en la administración pública, ¿no?

-Hay una parte de mí que dudó mucho cuando el General Presti me planteó el hacerme cargo de Fabricaciones Militares; era entrar en un sector del cual yo siempre me había mantenido al margen.

-¿Y cómo fue esa calibración?

-Diferente, a mí me encantan ese tipo de planteos y desafíos. Por ejemplo, lo de la cárcel, cuando lo hice, me acuerdo que mi esposa en ese momento me dijo, ¿estás seguro? Sí, le respondí, totalmente. Y yo me acuerdo, fui un día, entré a la cárcel y me dije, ¿qué estoy haciendo acá? Los ruidos, los olores… Tenés que empezar a cambiar la forma en la cual percibís eso. Me acuerdo del primer día que fuimos al Colegio Militar, nos pararon a todos enfrente de la capilla y yo pensaba, ¿qué estoy haciendo acá? Y te acostumbrás, lo asimilás y después se hace natural. Y cuando llegué a Patricios, era acostumbrarse, empezar a hacer los adiestramientos, juntamos tropas, teníamos soldados y vino la pandemia. Y tuvimos que operar diferente y desplegar para entregar alimentos y demás a la gente. Y luego, con mi compañero Diego Martínez y otro más tuvimos el honor de ser reconocidos por el jefe de Estado Mayor de Ejército en ese momento como parte del esfuerzo de la operación Belgrano 1 y 2, que fueron las de la pandemia. Entonces participar de eso cuando venís de donde venía yo, del sector privado, de hacer otras cosas, te cambia la perspectiva; porque el Ejército en ningún momento me dijo, no, vos mejor no; al contrario, me dijo: vení, integrá, ayudá, forma parte del esfuerzo.

Dicen que cuando un oficial superior te invita a tomar un café no te está invitando, es una orden, y yo eso lo tengo bien metido dentro. Entonces le tengo muchísimo cariño, pero especialmente admiración y respeto, al General Presti. Cuando me lo dijo, fui por la orden y la invitación, en ese orden. Pero cuando acepté, lo hice por quien me iba liderar, porque tenía la opción de decir no. Pero con él, hasta el fin del mundo. Sin él, no sé cómo sería. Es una cuestión que creo que yo, con 52 años, tengo que respetar a mi líder. Porque tengo la oportunidad de elegir quién me puede liderar. Por tu pregunta del hombre detrás del cargo, te digo que este hombre se siente hoy que está siendo liderado por un oficial superior que tiene clarísimo hacia dónde vamos, que su mayor preocupación somos nosotros y cómo nosotros podemos encarar las misiones que él nos encomienda, y eso es todo lo que vos podés esperar siendo Infante como es él, y como me tocó.

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