Gestión del sueño: una ventaja estratégica en el combate

El Capitán Médico Agustín Leandro Folgueira, neurólogo, investigador y especialista en Medicina del Sueño, explica por qué el descanso dejó de ser un aspecto secundario para convertirse en un factor estratégico de las operaciones militares. Desde la Antártida hasta las misiones de paz y el combate urbano, la ciencia demuestra que gestionar la fatiga puede marcar la diferencia entre el éxito y el fracaso de una misión.
Gestión del sueño: una ventaja estratégica en el combate - soldadosonline.com

La gestión del sueño en el combate mejora el rendimiento, reduce errores y puede convertirse en una ventaja estratégica durante las operaciones militares.

-¿Quién es el Dr. Folgueira?

-Me incorporé al Ejército Argentino en el año 2010 como parte del cuerpo profesional, mediante el sistema de residencias en el Hospital Militar Central. En 2014 participé de una campaña antártica de invierno en la Base Belgrano II, donde hice la investigación de campo del proyecto “Cronobiología del Aislamiento Antártico: la utilización de la Base Belgrano II como modelo de desincronización biológica y análogo espacial”, que me permitió luego alcanzar el título de Doctor en Ciencias Biomédicas por la Universidad Católica Argentina. Luego realicé la residencia médica de Neurología y posteriormente fui autorizado por el Ejército Argentino a recibir un entrenamiento en Medicina del Sueño, un área de la medicina con aplicación militar que puede profundizar.

Exposición del CP Med Folgueira en la UNDEF acerca del tema Medicina del Sueño.
Exposición del CP Med Folgueira en la UNDEF acerca del tema Medicina del Sueño.

-¿Qué es la Medicina del Sueño?

-Se trata de una disciplina relativamente nueva dentro del ambiente médico, es el estudio de aquellos sucesos o fenómenos que ocurren cuando dormimos. Si consideramos todo el transcurso de la vida humana, un tercio de ella la pasamos en esta situación que llamamos sueño. Es una disminución del nivel de conciencia que permite que podamos afrontar todas las exigencias durante el día. Durante el sueño se reparan tejidos, se restablece el sistema inmunológico, se consolida la memoria y se reconectan los circuitos neuronales. Y para esto la evolución destinó un tercio del día para que podamos poder recuperarnos y afrontar las exigencias del día. El sueño puede tener alteraciones. Decimos que el sueño es saludable cuando tiene una duración aproximada de 7 a 9 horas, una continuidad en etapas de sueño y tiene una regularidad de los horarios. Cuando estas situaciones se alteran, aparecen algunos trastornos del sueño. Y esos son los que estudiamos dentro de la medicina del sueño. El más frecuente es el insomnio, el segundo en frecuencia es la medida del sueño y después siguen otros de menor frecuencia. En el caso del ambiente militar, aparte de estas condiciones, el personal suele ser sano y lo que más sufre es la privación de sueño. Es una situación en la que voluntariamente o por cuestiones laborales o familiares, la persona reduce el tiempo que dedica al dormir.

-¿Cuánto tenemos que dormir los seres humanos?

-En promedio se estima que es de 7 a 9 horas. Si se hace una encuesta a la población, la mayoría de las personas refiere que necesita esa extensión, pero individualmente lo que uno necesita es la cantidad de descanso para sentirse bien al otro día. Hay personas que duermen menos de 6 horas y se sienten muy bien al otro día, y hay otras que necesitan más de 9 horas; es variable. Sí sabemos que si uno duerme menos de lo que el cuerpo necesita, va a tener consecuencias. Y eso habitualmente lo detectamos porque usa despertador para despertarse a la mañana o cuando tiene un día libre hace una recuperación.

Consecuencias de la fatiga y privación de sueño
Consecuencias de la fatiga y privación de sueño

-¿Se puede recuperar la falta de sueño?

-No matemáticamente, pero sí de manera parcial puede haber alguna recuperación. Si uno se priva de sueño y duerme cuatro o cinco horas durante la semana, el fin de semana posiblemente vaya a dormir un poco más, y eso va a hacer que tenga una cuota más de sueño profundo pero no va a reemplazar el sueño perdido.

-¿Es lo mismo la gestión del sueño que la medicina del sueño?

-No, cuando hablamos de gestión del sueño nos referimos a una situación que muchas veces no podemos manejar, sobre todo en el ámbito militar, donde hay que cumplir misiones. Entonces allí surge la pregunta: ¿cómo puedo gestionar esa situación? ¿Cómo puedo usar estos recursos que son limitados para que sea mejor el rendimiento de una persona? Puede ser que una misión me imponga una cierta restricción del tiempo de sueño, y en base a esto yo puedo planificar cómo voy a gestionar esta cantidad de tiempo de descanso y en qué momento voy a hacer la actividad. Porque no es lo mismo hacer una actividad a cualquier hora del día. Para uno poder valorar el rendimiento tiene que considerar el tiempo que durmió previamente y la hora del día.

Funciones del sueño
Funciones del sueño

-El famoso ritmo circadiano que tenemos todos los seres humanos…

-Exacto, ese ritmo. El sueño se regula por dos procesos. Uno es la fuerza, que llamamos ritmo circadiano, que es un reloj biológico que está en el cerebro y determina cierto tiempo para las cosas. Por ejemplo, determina que a la noche es más fácil dormir, ese sueño es de mayor calidad y establece que uno puede estar más alerta, más ágil, con mayor fuerza, en determinados momentos del día. Ese es el ritmo circadiano. Y después hay otra fuerza que regula el sueño, que es la cantidad de horas que pasé durmiendo la noche previa. Cuando uno se mantiene despierto, se acumulan sustancias en el cerebro que promueven la somnolencia, como un desgaste que se va generando. Cuando uno duerme, se recupera. Entonces, estas dos fuerzas, que son un reloj biológico y otro que es el proceso que llamamos homeostático, van a regular el nivel de alerta, la actividad que voy a tener de día y el nivel de somnolencia. Esto lo puedo manejar con un sistema de gestión de fatiga y puedo saber en qué momento la persona tiene más predisposición a equivocarse o a tener un mayor rendimiento. La homeostasis es el proceso mediante el cual el organismo mantiene un ambiente interno estable y equilibrado, como la temperatura, el pH o el azúcar en la sangre. Se regula automáticamente a través de sistemas de retroalimentación, principalmente coordinados por el cerebro.

 –En 2014 tomaste parte de una campaña antártica en la base Belgrano II, en la que realizaste investigaciones de campo en un proyecto denominado Cronobiología del Aislamiento Antártico. Contame de qué se trata.

-Sí, en 2014 participé de la Campaña Antártica de Invierno en la base Belgrano II. Y ahí me uní a un proyecto que está dirigido por la Universidad Católica Argentina junto con la Universidad de la Defensa Nacional, el Comando Antártico y otras instituciones. Y en este proyecto, que continúa hace ya más de 10 años, intentamos comprender qué pasa con el cerebro humano, con el cuerpo, cuando se somete a un aislamiento y un confinamiento extremo.

Campaña Antártica de Invierno 2014 en Base Belgrano II, inicio del Proyecto “Cronobiología del Aislamiento Antártico: la utilización de la Base Belgrano II como modelo de desincronización biológica y análogo espacial”.

-¿Qué estudios hiciste allí?, imagino que con la gente de la dotación permanente.

-Sí, la llamamos la tripulación de la base. Lo que estudiamos son los ritmos circadianos, que son aquellas funciones que tienen un ciclo de 24 horas, especialmente el ritmo del sueño.

-Claro, ahí en invierno prácticamente no hay día, es muy corto, entonces hay que suplirlo con luz artificial.

-Lo que ocurre en esas latitudes es que hay cuatro meses de oscuridad completa, en la que el sol está por debajo de la línea del horizonte. Y cuando se estudia Medicina del Sueño, se sabe que necesitamos la luz del día bien fuerte y la oscuridad de la noche para que el sueño sea saludable. Cuando esto no ocurre, pasan cambios a nivel del sueño. En las mediciones que hacemos sobre ese ritmo, encontramos que hay un retraso en la hora de inicio en el sueño, hay una duración más corta y el sueño está más interrumpido. En contraposición, observamos que las siestas han sido más largas durante esos meses de invierno. Y esto puede tener impacto a nivel del rendimiento del personal. Esto, junto a otras variables, es lo que estudiamos en la base antártica. También estudiamos ritmos corporales de temperatura, nivel de alerta, interacciones sociales, otros fenómenos que ocurren en estas latitudes y que pueden sufrir modificaciones. Tienen relevancia en la seguridad del personal que va hacia esas latitudes, como en otros ambientes militares que tienen alguna particularidad similar, tal vez períodos muy exigentes de trabajo o someterse a un lugar muy oscuro durante muchas horas, donde estas variables tienen un rol muy importante.

-¿Cómo nos afecta a los humanos la falta de sol?, ¿qué importancia puede tener esto en un ambiente operacional?

-La falta de luz solar, presente en las latitudes más extremas del país, tiene un impacto en la regulación del sueño. Justamente, a raíz de este proyecto en la Antártida, fuimos convocados por la Escuela Militar de Montaña porque el Ejército, a través de la Dirección General de Educación, exige que en los cursos de tropa u operaciones especiales se evalúen ciertos estresores y se considere el estresor de una forma más regulada para evaluar el comportamiento de los cursantes. Entonces nosotros fuimos a capacitar al personal acerca de cómo se puede gestionar el sueño y, a la vez, aprender de ellos. Al efecto, trasladamos a la Escuela Militar de Montaña la metodología que habíamos usado en la Antártida para poder evaluar en el terreno cómo se comporta el sueño y el rendimiento del personal. No sólo con pruebas computarizadas, que las habíamos utilizado en Antártida y se emplean en el mundo, sino además con la posibilidad de incorporar esto a la práctica habitual. Tan es así que tomamos un modelo matemático de previsión de fatiga, que es de uso internacional, de origen norteamericano, y lo adaptamos con mediciones en el terreno a nuestra población y a la práctica de un entrenamiento real como es el tiro. Utilizamos ese modelo matemático para prevenir el rendimiento del personal y del tiro en relación con el tiempo del sueño previo.

-¿Qué le ocurre a una persona que está privada del sueño y que tiene que estar operativa?

-La privación de sueño tiene consecuencias en el corto y en el largo plazo. A corto plazo vamos a tener una lentitud en la respuesta motora, una velocidad de reacción menor, las habilidades cognitivas se empiezan a reducir, puedo tener dificultad en la toma de decisiones o en resolver problemas y hasta pueden aparecer microsueños, sueños de un segundo de duración. Aparentemente la persona está despierta, claro, pero tiene un sueño de 30 segundos. Y eso habitualmente se relaciona con accidentes de tránsito. Se estima que el 25 % de los accidentes están vinculados a estos microsueños, o hasta grandes incidentes, como el accidente del Exxon Valdez y el derrame de petróleo en Alaska o el de Chernobyl, en el que todo ocurrió en esta franja horaria donde el rendimiento está comprometido. Y a largo plazo, el privarse del sueño acarrea problemas cardiovasculares como obesidad, diabetes, enfermedades, infarto, que se promueven por este estado. Y eso es parte de la vida militar. Se estima que las operaciones militares podrían durar entre 24 o 48 horas y muchas de ellas son nocturnas. En la Guerra de Malvinas, por ejemplo, los combates eran nocturnos. Hoy en día, se suele someter al enemigo en aquella hora en que va a estar más vulnerable. Suele ocurrir a la noche. Y se sabe que por más que estés bien entrenado, que elijas tu momento para hacer la actividad, con más de 48 horas sin dormir ninguna tropa es efectiva, sistemáticamente va a disminuir el rendimiento.

-¿Entonces podríamos pensar que la falta de sueño es una estrategia de combate, una arma estratégica?

-Sí, así lo considera Estados Unidos en los últimos manuales, se utiliza el sueño como ventaja estratégica. Si una persona está bajo restricción de sueño y queda expuesta a a una actividad a una hora de la madrugada, por ejemplo entre las 0 y las 6 de la mañana, su capacidad de reacción va a ser mucho menor. Parece una zoncera, porque estamos hablando de milisegundos, pero ese brevísimo período podría significar en un caso extremo la diferencia entre la vida y la muerte.

-¿Qué conocimiento se tiene actualmente en las Fuerzas Armadas argentinas acerca de este tema de la Medicina del Sueño?

-Realmente hay mucho interés y mucha formación, todas las Armas se preparan mucho en el tema, y parte de mi desarrollo en Medicina del Sueño se debe a eso, porque me han ido convocando como médico neurólogo para trabajar en el área y he visto un gran interés, especialmente lo vinculado al rendimiento del personal y mejorar las medidas de seguridad en sus entrenamientos. Para poder hacer una analogía, en la antigüedad la gestión del sueño y del descanso se trabajaba en base a la experiencia del jefe. Si el jefe había experimentado que tantas horas de descanso eran las adecuadas, se sometía al personal a esas horas. Hoy en día, la neurociencia ha avanzado y se puede predecir el rendimiento de la población, que no va a ser exacto porque son mediciones hechas en laboratorios que dan un modelo predictivo y porque además otros factores influyen en el rendimiento, como la alimentación, el nivel de energía de la actividad, el esfuerzo. Pero da una idea ante la incertidumbre de qué ocurrirá.

-¿La gestión del sueño se aplica en algunas operaciones militares?

-Sí, la gestión del sueño se aplica. De hecho, en la Universidad de la Defensa Nacional realizamos anualmente un curso en el que enseñamos cómo aprender a gestionar el sueño, cómo usar modelos matemáticos para predecir la fatiga. También hemos armado un manual en base a esto, de acceso libre, para que el personal pueda aprender cómo funciona el sueño y cómo poder gestionarlo para darle mayor rendimiento y más seguridad. Y esto lo usamos principalmente en muchas Unidades. La iniciativa la tuvo la Escuela Militar de Montaña. En muchas Unidades operativas e Institutos de formación aplicamos este método, y una vez que uno lo va enseñando con los cursos, después se va multiplicando hasta sin control, porque la fuente de información es abierta y pública, así que cualquiera puede acceder a las herramientas para hacerlo, para poder aplicarlo con su personal.

-En los últimos años, digamos en siglo XXI, podemos decir que el combate se ha vinculado específicamente con una dinámica urbana, con lo cual ya no hay un horario específico de combate de noche o de día como ocurrió en Malvinas, que podemos decir que fue el último teatro de operaciones clásico del siglo XX. ¿Cómo sería entonces el tema para un ámbito urbano?

-En efecto, en gran parte del planeta el combate actual se convirtió en urbano. Hacia allí posiblemente se proyecta la situación actual y a futuro. Hoy en día la guerra muchas veces se determina en un contenedor con 10 computadoras y 10 soldados operando un dron a distancia. Son personas que tienen un turno de trabajo, lo sabemos, de 8, 12 y hasta 24 horas operando frente a una pantalla, la situación más susceptible para equivocarse. Una persona que no tiene un buen control de sus turnos de trabajo, no tiene un buen descanso previo, está siete o doce horas continuas frente a una pantalla, la ciencia dice al respecto que el nivel de rendimiento va a ser igual a estar con cero o cinco gramos de alcohol en sangre. Esa persona puede manejar con un nivel de alcoholemia positivo, pero no lo hace eficientemente. Se puede equivocar, reaccionar lento o equivocarse. Hay estudios que han mostrado que cuando uno está privado del sueño comete errores. Por ejemplo, el error puede ser identificar un blanco erróneamente o disparar a un individuo que es imaginario. La monotonía y el estar frente a una pantalla durante tantas horas predispone al error.

-¿También influye el tema de la pantalla?

-Lo que va a influir es que posiblemente tenga dificultades para mantener un ritmo de sueño adecuado si está con tantas horas de exposición frente a una pantalla. Hoy en día, lo vemos sobre todo en los adolescentes, aunque cada vez más adultos tienen también este problema. La exposición a pantalla alarga más el ciclo circadiano y se suele tener mayor dificultad para iniciar el sueño. Los trabajadores nocturnos suelen tener ese problema, lo vemos en las guardias médicas, en las guardias de las Unidades. Hay dificultades porque el que hace turno nocturno después a la mañana tiene que volver a la casa y le cuesta conciliar el sueño, es la desventaja de trabajar a contraturno respecto de la vida en general. Y eso se arrastra, queda una deuda de sueño e impacta en el rendimiento.

El CP Med Folgueira en Chipre, como miembro de la Fuerza de Tareas Argentina 50 (FTA 50) en la Misión UNFICYP de las Naciones Unidas.

-Estuviste en Chipre, en UNFICYP, ¿cómo fue esa experiencia?

-Sí, tuve la suerte de participar en una Misión de Operación de Paz en Chipre en el año 2017. El poder compartir la experiencia personal de una Fuerza de Tarea Argentina, la FTA 50, fue totalmente enriquecedora, y además, interaccionar con otros países siempre es muy provechoso por la cultura que uno aprende y porque uno ve cómo se manejan otros ejércitos. Como oficial de Sanidad, por ejemplo, pude ver cómo trabajan los oficiales de Sanidad británicos y de otros países y uno va comparando cuáles son las dinámicas, cuáles son las normas que tienen de control, cómo operan y todo eso es muy útil para el aprendizaje. Mi puesto era de oficial médico del Cuartel General de Naciones Unidas y ahí tenía que realizar tareas de atención, principalmente para el personal militar argentino, aunque también atendí a personal de las otras dotaciones. Mi puesto fue de médico de atención primaria.

El principal problema que estudié allí es el jet lag, que ocurre por un desajuste, un desfase de horario. Cuando uno se desplaza rápidamente en avión a un sitio que está a 6 horas de diferencia de un huso horario, el cerebro va 6 horas atrás. Va a pensar que acá son las 8 y allí donde está físicamente en realidad son  las 2 de la tarde. Parece una zoncera si se está de vacaciones. Pero no lo es si se está en una operación militar, porque reduce la capacidad. Por ejemplo, a los conductores se les toma examen para que puedan comprobar su habilidad de conducción. Y no es lo mismo uno que viaja dos horas desde algún lugar de Europa hacia Chipre que una persona que viaja desde la Argentina; la fatiga que va a tener los primeros días va a ser mucho mayor.

-¿Cuánto tiempo se tarda en recuperarse de un jet lag?

-Se calcula que es un día por cada hora de huso horario. Entonces, si se viaja adelantándose 6 horas de huso horario, la recuperación demandará seis días, ya debería estar equilibrado. A veces menos, depende de la biología de cada uno.

Fisiología del sueño*

Todas las funciones del cuerpo humano presentan una fluctuación normal durante el día con un momento de máxima y otro de mínima actividad, lo que nos permite estar mejor preparados

para enfrentar las diferentes necesidades de nuestro organismo. El rendimiento físico e intelectual no es uniforme a lo largo del día. Por ejemplo, la velocidad de reacción es máxima por la tarde; la precisión, por la mañana y la propensión a obtener sueño, al caer la noche. El cerebro sincroniza todas las funciones biológicas entre sí y con el medio ambiente para obtener un funcionamiento pleno.

Tal vez el ritmo biológico más evidente sea el de sueño/vigilia. El sueño es un estado de inconciencia del cual podemos ser despertados. El conocimiento que poseemos sobre la fisiología del sueño nos permite comprender la importancia de este y de los eventos que ocurren cuando se ve alterado, lo que nos habilita a aplicar medidas para mitigar las consecuencias de dichas alteraciones.

Autor: Periodista Sandra Pien

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