Carlos Leonardo Gómez: el escultor que le pone rostro a la historia

El escultor Carlos Leonardo Gómez transforma la historia militar argentina en monumentos que preservan la memoria de sus protagonistas. En esta entrevista, repasa su formación autodidacta, sus doce obras en el Regimiento “Patricios” y su vínculo con los homenajes a los héroes de Malvinas.
Escultor Carlos Leonardo Gómez
Carlos Leonardo Gómez frente a la escultura altorrelieve de los Patricios históricos, frente a la Plaza de Armas del Regimiento. Crédito: Pablo Senarega.

Autodidacta y de perfil bajo, este escultor lleva décadas convirtiendo arcilla, cemento y otros materiales en monumentos que preservan la memoria de los héroes y soldados argentinos. En el Regimiento de Infantería 1 “Patricios” realizó doce obras y junto a soldados de la Unidad dio forma al Paseo Malvinas. Su trabajo une investigación histórica, oficio y una profunda vocación por mantener vivo el pasado.

Por Sandra Pien

El escultor Gómez narra sus obras escultóricas ubicadas en el perímetro mural del Regimiento 1 “Patricios”, sobre la Av. Luis María Campos, en lo que pasó a denominarse Paseo Malvinas. Crédito: Pablo Senarega.

Hay hombres que hablan de su trabajo y hombres que dejan que su trabajo hable por ellos. Carlos Leonardo Gómez pertenece, sin duda, a los segundos. Escultor figurativo, autodidacta, de pocas palabras y perfil bajo, lleva buena parte de su vida modelando rostros, uniformes, gestos y escenas que pertenecen a la historia argentina. Su territorio es la escultura monumental y, especialmente, la de temática histórico-militar.

En el Regimiento de Infantería 1 “Patricios” su obra puede recorrerse como una particular galería de la memoria. Allí realizó hasta ahora doce obras, entre ellas los monumentos dedicados a la Batalla de Tucumán, al Tambor de Tacuarí y al Soldado Moderno, además de cuatro murales en relieve que integran el Paseo Malvinas sobre el muro perimetral del histórico cuartel.

Pero para Gómez una escultura no comienza cuando sus manos toman la arcilla, sino mucho antes: en la investigación, en una fotografía antigua, en un nombre, en una historia familiar o en un lugar. Para representar a los hombres del pasado busca sus rostros y sus circunstancias o coloca rostros de soldados actuales.

Esta escultura altorrelieve muestra al 2do jefe del Regimiento 1 “Patricios”, Manuel Belgrano, junto a dos Patricios, situada frente a la Plaza de Armas del Regimiento. La curiosidad de esta obra es que el escultor Gómez se inspiró en el rostro del chozno nieto de Manuel Belgrano, el homónimo actual presidente del Instituto Nacional Belgraniano, y los rostros de los Patricios que lo escoltan son de dos actuales soldados del Regimiento. Crédito: Pablo Senarega.

Su historia personal también está hecha de oficios. Comenzó con la ebanistería a los 14 años y llegó a la escultura a través de la arcilla. Aprendió asimismo dibujo, anatomía, albañilería, herrería y estructuras, conocimientos indispensables para levantar esculturas que deben resistir el tiempo y la intemperie.

Hay, además, un vínculo especial con quienes lo precedieron. Aunque no llegó a conocerlos, Gómez se reconoce discípulo de Luis Perlotti y Juan Carlos Ferraro, dos nombres fundamentales de la escultura argentina. Y en una de esas inesperadas vueltas de la historia y de la vida, se encontró con una sorpresa enviada desde el pasado.

A nivel personal, Carlos Leonardo Gómez es un artista de perfil bajo y muy enfocado en su obra federal. Nació hace 51 años en Berisso, Provincia de Buenos Aires. Actualmente reside desde hace cinco años en Uruguay, en La Paloma, país desde el cual viaja constantemente a distintas provincias de la Argentina para inaugurar sus monumentos. Vivió también en Córdoba, Salta, Jujuy y San Luis a lo largo de su carrera nómada como escultor.

Cuando viene a trabajar a algún Regimiento, como en este caso, se queda por lo menos dos o tres meses y se aloja en el mismo cuartel. Con el Ejército Argentino tiene vínculo laboral desde 2014. Mayormente trabaja para municipalidades, que lo contratan para hacer una obra. Es un apasionado de lo que hace, de todos sus oficios.

Quizá allí esté la clave de su manera de entender su quehacer: crear no siempre significa borrar lo anterior; también puede representar descubrirlo, recuperarlo y darle una nueva vida.

Y mientras para esta entrevista recorremos juntos bajo la lluvia los monumentos que fue realizando en “Patricios”, Gómez habla de ellos con la misma sobriedad con la que trabaja. Sin grandes discursos, señala un rostro, un uniforme, un nombre. Después vuelve a su taller. La historia queda allí, de pie.

Carlos Leonardo Gómez frente a la escultura altorrelieve de los Patricios históricos, frente a la Plaza de Armas del Regimiento. Crédito: Pablo Senarega.

-Contame de tus obras en el Regimiento “Patricios”.

-Acá en “Patricios” hice hasta ahora 12 obras completas, por ejemplo, la de la entrada principal, la de la Batalla de Tucumán, la del Tambor de Tacuarí, hice el monumento del Soldado Moderno y después junto con Alan hicimos el Paseo de Malvinas afuera, en la pared perimetral. Ahí afuera hice cuatro murales en relieve.

-¿Con qué materiales trabajás?

-Esta del Tambor de Tacuarí la hice con una técnica de cemento con patina símil bronce. Es una técnica que se utilizó hasta mediados del siglo XX, después se fue perdiendo. Yo la retomé, esta escultura debe pesar entre 300 y 400 kilos.

En el taller que el escultor tiene en uno de los galpones del Regimiento, muestra el proceso de hechura de la obra, en este caso, la dedicada al ex combatiente caído en Malvinas y maestro Julio Rubén Cao. Crédito: Pablo Senarega.

-Entonces es también una reivindicación a los escultores argentinos de la vieja guardia ¿no?

-Sí, sin duda, a Luis Perlotti y Juan Carlos Ferraro.

-¿Cuánto empezaste a trabajar en escultura?

Empecé a trabajar desde muy chiquito, soy autodidacta.

-¿Pudiste conocer a Perlotti?

-No, no, Perlotti murió en 1969, yo nací en 1974. A Ferraro tampoco, era muy viejito. Y escultores figurativos en la Argentina hoy en día somos muy pocos; somos cuatro, cinco. Yo me dedico exclusivamente a la temática histórico-militar, y trabajo prácticamente en todo el país.

-¿Cómo fueron tus comienzos?

-Comencé con dibujo, aunque en realidad empecé con ebanistería y de ahí pasé a la arcilla y a otros materiales.

¿Y cuál es la técnica aquí?

-Varias utilizo: arcilla, cemento, resina; ahora por ejemplo estoy haciendo en resina un monumento al ex combatiente y caído en Malvinas, el soldado y maestro Julio Rubén Cao. Tengo mi taller aquí en el Regimiento, en el fondo.

-¿Trabajás solo o con otra gente?

-No, trabajo solo. Pero cuando vengo aquí siempre me ponen algún soldado como colaborador.

-La del Tambor de Tacuarí es una pieza importante…

-Esta pieza además tiene una historia y una significación especial para mí. Cuando llegué al Regimiento de “Patricios” había una escultura chiquita dedicada a Pedro Ríos, que fue con 12 años el chico del tambor, como se estilaba comenzar la carrera de militar en los ejércitos de la época, estaba al servicio del Ejército de Belgrano y murió precisamente en esa batalla; de ahí que se lo recuerde bajo ese nombre, el Tambor de Tacuarí. Veía que no estaba en buen estado, y cuando la saqué me di cuenta por la firma de que era una escultura de Luis Perlotti, del año 1919, así que la restauré y ahora está acá en la oficina del jefe.

El escultor frente a su obra El Tambor de Tacuarí. Crédito: Pablo Senarega.

-¿Cómo fueron tus comienzos para tus trabajos con el Ejército?

-Cuando en Jujuy estaba investigando para hacer una obra en homenaje al soldado Héctor Rubén Oviedo, que fue un soldado jujeño y suboficial del Regimiento 25 de Infantería que murió en combate durante la Guerra de Malvinas y está enterrado en el cementerio de Darwin. Decidí hacer a un soldado muerto en combate, a un soldado vivo y a un soldado que representaba a un veterano. Cuando fui a hacer a Oviedo, lo decidí porque mi actual suegra en ese momento era amiga de la mamá. Entonces cuando fui a la casa ella para investigar me contó dónde jugaba, cerca del río. Entonces fui hasta allí, agarré un poquito de arena y la mezclé con los materiales para esa obra. Y justo estaba en un negocio comprando unos materiales y apareció un sargento de Ejército, un suboficial, y nos pusimos a hablar, él me contactó con el jefe del Regimiento y ahí empecé a trabajar con la Fuerza.

Bajo una lluvia persistente, mientras hacíamos una recorrida por los monumentos realizados y emplazados por este escultor en el Regimiento de “Patricios”, me contaba someramente la historia de cada obra.

-Este es el monumento al Patricio original, el otro uniforme que tuvieron a principios del siglo XIX, y este [lo señala] es en homenaje a Claudio Alfredo Bastida, soldado clase 63, el único caído en combate que perteneció al Regimiento “Patricios”. Él tiene una ametralladora porque era ayudante de ametralladora. Bastida protegía a sus compañeros, y cae un misil y muere por la explosión.

En el taller que el escultor tiene en uno de los galpones del Regimiento, muestra el proceso de hechura de la obra, en este caso, la dedicada al ex combatiente caído en Malvinas y maestro Julio Rubén Cao. Crédito: Pablo Senarega.

-Me estabas hablando de que la ebanistería es un oficio perdido.

-Sí, tanto la ebanistería como el de frentista son oficios en los que ya no queda nadie que los realice. Aprendí ebanistería cuando tenía 14 años con un maestro que se llamaba Santana de apellido, era un viejito de 76 años, de La Plata. Empecé haciendo muebles y después las prácticas me llevaron a hacer cabezas de ángeles. Para hacer la cabeza de un ángel me dijo que debía comenzar con arcilla y ahí empecé a trabajar con el tema de los angelitos. Me gustó más la arcilla que la madera, entonces empecé a experimentar más. En esa época no había internet así que iba a las bibliotecas, buscaba libros de arte, de escultura y empecé a hacer mis prácticas. Después aprendí un poco de dibujo y de anatomía. La escultura es un arte complejo, necesitás saber muchos oficios: albañilería, herrería, necesitás saber mucho de estructuras, porque al hacer obras grandes tienen que quedar bien fuertes. Y estar en buen estado físico, a veces tengo que estar trabajando en un andamio en altura, revocando, es un trabajo bastante pesado, y si lleva una estructura de hierro, hay que saber soldar, hacer herrería. Ahora por ejemplo tengo que ir a Río Gallegos para hacer un monumento para la Prefectura, tengo que hacer una copia de un barco.

-Tenés multiplicidad de oficios…

-Sí, sí, también soy herrero, trabajé mucho tiempo haciendo portones automáticos; en mi vida he hecho muchas cosas.

-¿Recordás cuál fue tu primera obra?

-Mi primera obra la hice cuando tenía 9 años, un Mazinger Z que lo hice de papel engrudo y lo llevé a la escuela, y todos decían ey mirá qué lindo lo que hizo Carlitos. Me gustó tanto recibir elogios que me puse a hacer unos muñequitos de He-man y esas fueron mis primeras obras, mis primeros juguetes. No solamente hago temática militar, ahora por ejemplo tengo que ir a Salta, están haciendo una iglesia nueva, y allí voy hacer una escultura de Carlos Acutis, el nuevo santa argentino, con un Cristo resucitado y la Virgen María.

-¿Premios?

-El año pasado me dieron el Premio Manuel Belgrano, que me lo dio el Instituto Belgraniano, en la iglesia Santo Domingo, fue un honor y una alegría. Y sí tengo varios premios, pero me los guardo para mí; hoy en esta época que todo el mundo publica en las redes, yo soy de bajo perfil.

Esta es la escultura dedicada al Soldado Moderno, el del siglo XXI. El escultor frente a la obra. Crédito: Pablo Senarega.

  Otras obras destacadas acerca de la temática Malvinas

Carlos Leonardo Gómez cuenta en su haber con más de 50 monumentos en toda la Argentina, y una gran parte de su obra está consagrada de forma federal a mantener viva la memoria de Malvinas:

  • Plazoleta Belgrano (San Luis): creó un conjunto de ocho esculturas que homenajean individualmente a los soldados puntanos fallecidos durante el hundimiento del crucero ARA General Belgrano.
  • Quinta Brigada Aérea (Villa Reynolds, San Luis): diseñó e instaló un imponente mural  de 6 metros de altura por 4,70 metros de ancho, dedicado a la memoria de los 9 pilotos caídos del Grupo 5 de Caza.
  • Monumento en San Antonio de Arredondo (Córdoba): inauguró una escultura que rinde tributo a las fuerzas militares que combatieron en el conflicto de 1982.
  • Museo Malvinas (CABA): en colaboración con la Fundación Héroes de la Patria, diseñó una pieza escultórica donada e inaugurada de forma permanente en las instalaciones de este museo nacional.
  • Homenajes en el interior: ha emplazado otros monumentos y altorrelieves alegóricos en localidades como Helvecia (Santa Fe) y en distintas unidades del Ejército del norte argentino.
El escultor Gómez narra sus obras escultóricas ubicadas en el perímetro mural del Regimiento 1 “Patricios”, sobre la Av. Luis María Campos, en lo que pasó a denominarse Paseo Malvinas. Crédito: Pablo Senarega.

Autor: Sandra Pien

Acerca del Autor: Periodista

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