I Congreso Internacional de Psicología Militar: la mirada que busca comprender el factor humano

El factor humano ocupa un lugar central en la defensa. Luciano Emanuel González y Marcela Muratori, organizadores del I Congreso Internacional de Psicología Militar, explican cómo la investigación puede fortalecer el liderazgo, la cohesión y el bienestar de quienes integran las Fuerzas Armadas.
I Congreso Internacional de Psicología Militar

Luciano Emanuel González y Marcela Muratori impulsan un encuentro académico destinado a reunir especialistas, promover investigaciones y abrir un espacio de intercambio acerca de liderazgo, bienestar, adaptación y cohesión en contextos de alta exigencia.

Por Sandra Pien

Sus organizadores, Mag. Luciano González y Dra. Marcela Muratori,
explican por qué estudiar las particularidades de la vida militar también implica anticiparse
a los desafíos que atraviesan quienes sirven en ella. Foto:  Pablo Senarega.
Sus organizadores, Mag. Luciano González y Dra. Marcela Muratori, explican por qué estudiar las particularidades de la vida militar también implica anticiparse a los desafíos que atraviesan quienes sirven en ella. Foto: Pablo Senarega.

Una mañana fría de fines de septiembre, en el señorial edificio de la Universidad de la Defensa -UNDEF-, dos especialistas conversan acerca de una disciplina que durante mucho tiempo permaneció dispersa y que ahora busca encontrar un espacio propio. Luciano Emanuel González, magister en Psicología e integrante de la Dirección General de Sanidad Conjunta, y Marcela Muratori, doctora en Psicología e investigadora del CONICET, trabajan desde recorridos diferentes pero complementarios. Él llega desde la experiencia institucional, la investigación sobre quienes ingresan a las Fuerzas Armadas y su trabajo en ámbitos específicos como la Antártida; ella, desde la psicología social, el liderazgo, los valores y el bienestar en el Colegio Militar de la Nación.

Los une una misma preocupación: producir conocimiento que permita comprender mejor a quienes integran las Fuerzas Armadas y convertir ese conocimiento en herramientas concretas. El I Congreso Internacional de Psicología Militar, que se realizará el 29 y 30 de octubre próximos, aparece así como un punto de encuentro para investigadores y profesionales de diferentes instituciones y países, pero también como el comienzo de una etapa: sistematizar experiencias, formular nuevas preguntas y consolidar un campo académico en la Argentina.

Inscripcion online al Congreso: https://undef.edu.ar/congresopsicologiamilitar/

-Ambos son los organizadores del I Congreso Internacional de Psicología Militar, que se va a desarrollar próximamente entre el 29 y el 30 de octubre. ¿Por qué consideran que hoy es necesario hablar de psicología militar como un campo específico dentro de la psicología?

-LG: A nivel mundial, la psicología militar tiene más de 100 años. Nació junto con la Primera Guerra Mundial como una necesidad. La guerra necesitaba los mejores soldados y la psicología salió a dar una respuesta específica. Después fue teniendo diferentes modificaciones a lo largo del siglo XX. En la Argentina hemos tenido varios intentos y varios buenos exponentes, pero nunca de una manera sistematizada y organizada. Y hace dos años a partir de diferentes eventos empezamos a tratar de juntar a todos los psicólogos militares del país, de las diferentes Fuerzas, y comenzamos el año pasado con unas jornadas de psicología militar. Después formalizamos con una diplomatura en psicología militar, un simposio a principio de año y de esta manera es un paso más para concretar e institucionalizar la psicología militar en la Argentina. Y a su vez, como referentes, de hecho el Congreso con los participantes que van a venir del exterior está logrando eso, ¿no? Ser de algún modo como un faro de psicología militar principalmente para América Latina.

-¿Cómo definen psicología militar?

-LG: Es la psicología al servicio de las Fuerzas Armadas. Somos un órgano asesor que produce material empírico para que después el cuerpo comando, las autoridades de cada Fuerza, puedan tomar decisiones basadas en hechos reales y empíricos, ya sea a nivel educación, a nivel liderazgo, sanidad. Y la segunda pata de la psicología militar es velar por el bienestar de los miembros de las Fuerzas Armadas. Y nosotros lo extendemos también a las Fuerzas de Seguridad porque del Congreso van a participar diferentes miembros de diferentes fuerzas federales de Seguridad y también provinciales. Entonces es eso, por un lado, asesorar al cuerpo comando, y por otro lado, velar por el bienestar del personal. Son esas dos patas la de la psicología militar.

-MM: Sí, sobre todo es una disciplina que aporta los conocimientos en un contexto que es totalmente particular y distinto a otros, porque justamente aporta el tema de la importancia de la jerarquía, la autoridad, la disciplina, el liderazgo, también la cohesión grupal como método de supervivencia si se quiere, el hecho de la admisión de riesgo de vida que tienen los militares, la separación con sus familias, la adaptación a contextos hostiles, aislados. Todo ese conjunto hace que sea una aplicación de conocimientos diferentes a otros contextos organizacionales, institucionales, que podemos estar más acostumbrados.

-En octubre 2025 hicieron una jornada en la que reunieron a más de 400 participantes. ¿Qué les reveló esa convocatoria acerca de las necesidades y el interés de estar en esta región?

-MM: Si bien nos sorprendió el número y el interés, nos confirmó la sospecha de que hay muchas personas, muchos psicólogos trabajando en las Fuerzas Armadas, en las Fuerzas de Seguridad, porque también ese es otro ámbito en el que hay mucho interés y está muy relacionado con lo que es la psicología militar. Y nos confirmó además de que hay mucha necesidad de los profesionales, de investigadores, de académicos que también trabajan en cuestiones militares desde las universidades y desde los ámbitos civiles en centros de sanidad. Ese indicio nos llevó a afirmar que se requería de un marco institucional que genere este espacio de intercambio a nivel académico y científico.

-Entonces, dentro de ese marco, ¿qué significa que este Congreso sea presentado como una propuesta académica sin antecedentes en América del Sur?

-LG: Sí, es el primero. A nivel internacional existen tres instancias que son posteriores a la Segunda Guerra Mundial. Nacieron principalmente en Estados Unidos y en Europa. Y tienen una periodicidad anual o vía anual. Y en América Latina, no. De hecho, ahora uno de los miembros del Comité Científico, que es de Suiza, con el cual tengo comunicación habitual, él me dijo: es la primera vez que alguien de América Latina se comunica conmigo. Y él forma parte del Comité Científico junto a otros profesionales de diferentes países y todos se asombran de esta posibilidad que tenemos, que abrimos. Y de hecho, tenemos llamados de otros países de Latinoamérica, de Sudamérica específicamente, con el interés de querer participar y, si en el caso de no poder venir este año, nos preguntaban ¿cuándo hacen el segundo? Eso nos asombró y nos marcó un rumbo ya ineludible, porque todavía no tuvimos el primero y ya están esperando el segundo evento.

-Hay expectativas, claro. ¿Y qué se espera que deje instalado este Congreso?

-MM: Que sea un punto de partida para también generar trabajos en conjunto, proyectos de investigación, compartir, que comience a proyectar nuevas preguntas en este intercambio. Porque si bien podemos tener muchas cosas compartidas con otros países o con otras instituciones, también habrá un montón de puntos de diferencia y esto generará disparadores y la necesidad de que se traduzcan en investigaciones, en conocimiento específico, en planes de intervención, en políticas institucionales incluso, y que esto ya comience a configurarse como un espacio institucionalizado en el área.

-LG: Eso es muy interesante, porque es una reunión de profesionales, pero principalmente de investigadores. Por eso, a través de los proyectos, en realidad las diferentes modalidades de trabajo, tenemos que comprender de una vez que sin investigaciones no es posible hacer psicología militar. De lo contrario se transformaría solo en un acting, ¿no? Si nosotros creemos que la psicología militar es estar encerrado en un consultorio en un hospital, es un error; la psicología militar necesita producir material empírico, básicamente no hay que tener miedo a investigar.

-MM: Incluso investigar antes de que surja el problema, es decir, no como una búsqueda sino para que la investigación sirva como evidencia, y luego sí, para la promoción, la prevención, la formación. La posibilidad de también poder generar un diagnóstico y poder aplicarlo, basado en evidencia; eso es fundamental.

-Algo me adelantaron recién en la pregunta acerca de qué es la psicología militar, pero, ¿en qué se diferenciaría de otros ámbitos laborales? Entiendo que es fundamentalmente la pertenencia, pero además, ¿alguna especificidad?

-LG: Creo que una de las especificidades es el contexto. El contexto es que justamente no se trata de un psicólogo encerrado en una institución, ni en un consultorio ni en una escuela. Es en un lugar y con gente que se prepara para la guerra. Eso lo tenemos que tener en claro. Hay una frase que quedó en el imaginario, que dice: Ningún esfuerzo es demasiado grande si consideramos que nos preparamos para la guerra. Y el psicólogo militar tiene que estar ahí apoyando justamente en la preparación de hombres y mujeres que se preparan para la guerra o se preparan para las diferentes guerras, ¿no? Por ejemplo, una psicóloga que fue a Venezuela cuando se realizó la ayuda humanitaria después del reciente terremoto. Hay psicólogos en la Antártida, desde hace tres años ahora hay otra psicóloga más. Entonces, son esas pequeñas o diferentes guerras a las que me refiero, y el psicólogo tiene que estar ahí en ese contexto específico. No encerrado en un hospital, en un consultorio, sino en el campo donde están trabajando los militares.

-O sea que tendríamos que redefinir el concepto de guerra.

-LG: Eso quizás ya sea más para una definición estratégica, hoy en otros niveles, pero sí, por lo menos ampliándolo.

-MM: Sí, incluso porque en ese sentido hay particularidades de este contexto que lo hacen diferente a los otros. El liderazgo se puede ver en un montón de organizaciones, pero el liderazgo bajo situaciones inciertas, de ambigüedad, de alta exigencia como puede ser el del militar, implica también riesgos de vida para la persona o para la tropa con la que se maneja, o el tema de la supervivencia o el estrés crónico, incluso el tema del suicidio, porque si bien es una problemática de salud pública, también tiene otras implicancias cuando estamos hablando de personal con armas o con el acceso a las armas. Entonces, son todas problemáticas que, dadas las particularidades de este contexto, son características.

-¿Cuáles son los principales desafíos psicológicos que enfrenta entonces el personal de las Fuerzas Armadas hoy en día? Porque se presentan por un lado, el ámbito individual, y podríamos decir que opuesto o necesariamente vinculado, pero de otra manera, el ámbito social del trabajo, que además es 24 por 7.

-MM: Son cuestiones variadas, son muchos los desafíos y todo el tema del estrés crónico, la fatiga, la resiliencia, la toma de decisiones, la cohesión grupal, todo el tema de la prevención del suicidio, el consumo de sustancias. La adaptación, la adaptación a contextos aislados, exigentes, y también la adaptación a la separación, por ejemplo, del entorno familiar, del entorno más cercano.

-LG: Sí, quizás donde más se siente, y creo que es un desafío, y nosotros le ponemos mucho énfasis al tema, es en la juventud. Hoy quienes ingresan a las Fuerzas con 18, 19, 20, 24 años, o incluso un universitario, cuando ingresa al cuerpo profesional de las diferentes Fuerzas; en la actualidad se tiene otra forma de pensar. Entonces, se hace necesario ir compatibilizando o, más bien, ir generando un diálogo entre esos jóvenes y una institución o instituciones más que centenarias o bicentenarias, como son nuestras Fuerzas Armadas. Preparar a jóvenes para estas instituciones y que estas instituciones también comprendan qué jóvenes ingresan a nuestras Fuerzas y cómo de algún modo -y uso una palabra quizás no del ámbito de la psicología-  terminar de seducir a estos jóvenes que ingresan a las Fuerzas Armadas.

-MM: Sí, incluso los cambios en esto de lo generacional en relación a la autoridad, en relación a la tecnología, porque también hoy en día es fundamental el rol que tiene la tecnología, la inteligencia artificial y demás, que cambia totalmente el panorama respecto de años anteriores.

La Dra. Marcela Muratori habla sobre liderazgo, investigación y factor humano: cuando la psicología sale al terreno. Foto: Pablo Senarega.
La Dra. Marcela Muratori habla sobre liderazgo, investigación y factor humano: cuando la psicología sale al terreno. Foto: Pablo Senarega.

–¿Qué papel ocupa el liderazgo en la preparación psicológica de quienes deben conducir en situaciones de altísima exigencia?

-MM: Un rol fundamental. Además de que el liderazgo es central en este ámbito, acá lo que se busca es que los líderes no solo tomen decisiones y cumplan tareas, sino que también preparen un contexto psicológico en lo que es el poder liderar con conciencia, con responsabilidad, porque justamente tratan con personas. Entonces, el hecho de poder comprender a los otros, poder generar equipos saludables con vínculos buenos, que haya una buena forma de comunicar por parte de los líderes, que esto genere cooperación, que genere seguridad también en quién está poniendo en riesgo su vida frente a las decisiones que toma un jefe. Todo el tema de lograr que sean líderes que puedan comprender a la persona, que puedan generar y construir buenos equipos y, sobre todo, generar confianza en el otro. Es decir, que sea el factor humano como rol central en lo que está bien del liderazgo.

-Es, de alguna manera, redefinir el liderazgo. Por eso me surge esta pregunta, en la currícula de los oficiales que van a recibirse en el Colegio Militar de la Nación, ¿figuran ya estos temas?

-MM: Sí, sí, sí, en las diferentes áreas hay un rol central en lo que es el liderazgo, en lo que es la parte del aula, lo académico, todo el tema de la orientación educativa. Asimismo, obviamente en todo lo que es el ámbito militar y las prácticas, en lo que son las maniobras. Y en este sentido se busca justamente la interdisciplina, trabajar en conjunto. Nosotros en el Colegio Militar fuimos afianzando mucho ese vínculo entre los psicólogos y cooperadores del Centro de Orientación Educativa con los oficiales, con los docentes que estaban a cargo de las cátedras de Mando y Liderazgo, con el Centro de Investigación, porque justamente el foco está en formar líderes, formar a los oficiales del Ejército. Y en este sentido es fundamental esto, que más allá de lo que el cadete puede ver en el aula, que a nivel teórico es buenísimo y uno se puede considerar buen líder y demás. Pero nosotros buscamos también ponerlo en situaciones, por ejemplo, en las pistas de liderazgo, donde el cadete se enfrenta a ámbitos que están bajo estresores, por ejemplo, de hambre, de sueño, de ver cómo dirige, cómo lidera esos grupos. Y en este sentido, también empezamos a evaluar la autopercepción del cadete previamente a estas actividades, después de las actividades, cómo es la percepción de sus pares, cómo es la percepción de los superiores, cómo es la percepción de los profesionales, en pos de, justamente, generar una investigación acerca de cómo es la capacidad de liderazgo para poder colaborar en la evaluación y, además, observar cómo a partir de esos temas se puede determinar cómo formamos un mejor líder con estas capacidades, con estas percepciones que se tienen. Porque justamente también es un proceso de influencia sobre el liderazgo donde va a depender de la mirada del seguidor, es decir, una persona no se convierte líder por tener un cargo o por dar una orden. Entonces, esto es fundamental y en el Colegio Militar se está trabajando muchísimo y de esta manera conjunta, justamente en pos de formar un mejor líder.

-¿Y en la Escuela de Suboficiales también?

-LG: Sí, en realidad es desde hace tiempo una política dentro de las Fuerzas Armadas que el liderazgo forme parte del día a día, o se intenta que forme parte del día a día. Cuando uno ve la formación de todas las Fuerzas y en todos los niveles, el liderazgo es el desafío que tienen. Y de hecho, cuando uno ve los nombres de los institutos y las personas o figuras relevantes en la historia, en el caso de la Armada, el Almirante Brown, en el caso del Ejército el General San Martín, cuando uno ve la evocación de esas figuras en los nombres, en las ceremonias, en los rituales que se tiene, es una forma de pensar en el liderazgo, porque se trata de referentes sobresalientes y que poseen las características que se desean para un oficial y para un suboficial.

-¿Podríamos decir que dentro de la psicología militar hay campos de acción diferentes? Me refiero a por ejemplo psicología de montaña, psicología antártica. Ustedes estuvieron trabajando un poco en ese campo.

-LG: Sí. En realidad son diferentes áreas o ámbitos de aplicación. Con el Congreso, con la diplomatura y con muchos proyectos más que tenemos en mente, y ojalá podamos proseguirlos en 2027, sería poder reunir a todas estas subáreas para fortalecer la psicología militar. Sin duda, por ejemplo, la Antártida es un lugar que tiene características propias y no se puede utilizar el conocimiento de base; por ejemplo, yo no puedo evaluar a una persona para ir a la Antártida de la misma manera que evalúo a una persona para entrar en un instituto de formación. Hay una característica muy específica y distintiva en el tema Antártida. Por ejemplo, uno piensa que cuando se incorpora a una persona a las Fuerzas Armadas, se busca que sean muy sociables y, por el contrario, está comprobado que para ir a la Antártida las personalidades demasiado extrovertidas no tienen un buen índice de adaptabilidad a ese particular ambiente. Eso que quiere decir, ¿buscamos mal? No, quiere decir que cada una de las tareas que realizamos o de los ámbitos en los que aplicamos la psicología tiene particularidades propias. Entonces está muy bien que exista la psicología antártica, que en el caso de la Argentina fuimos pioneros; como también en la psicología aeroespacial y después en algún momento nos fuimos distrayendo y ahora pareciera que está intentando rearmarse. Lo mismo con la psicología educacional en los institutos de formación, la psicología clínica, la psicología operativa, la psicología pensada en grupos y liderazgos. Son diferentes subáreas o ámbitos de aplicación de la psicología militar, que es sin duda lo que tenemos que hacer. Y para eso nosotros pensamos el Congreso y las diferentes instancias, porque necesitamos formalizar y crear un espacio para juntar todas estas subáreas. Estamos convencidos de la riqueza que podemos llegar a tener, de la importancia y de lo que quizás no sé si muchas veces nos damos cuenta, de lo que esto puede significar a nivel internacional. Hoy en día estamos usando materiales de otros países, o cuando uno tiene que buscar algo, busca lo que se hizo en otros países. Si nosotros podemos instalar la psicología militar como factor estratégico, sin duda le sacaríamos mucho provecho y seríamos referentes en la región y en el mundo.

-Ustedes también son los responsables de poner en marcha la diplomatura universitaria en psicología militar. ¿Cómo fue ese desafío?

-MM: Un desafío grande, con miedos al principio de cuál iba a ser la repercusión, y la verdad es que nos quedamos muy sorprendidos positivamente. Porque de hecho habíamos empezado a hablar a raíz de la jornada que se hizo el año pasado y demás, de la posibilidad de hacer la diplomatura, con la incertidumbre de preguntarnos ¿se van a anotar, no? Y la verdad es que superó ampliamente las expectativas que teníamos. De hecho, pusimos un cupo alto, 100 personas, con ese miedo de ¿llegaremos?, y lamentablemente tuvimos que rechazar, porque se presentaron más de 260 personas. Hay mucha expectativa, nos siguen escribiendo al día de hoy; ni bien arrancó la diplomatura y hasta el día de la fecha, nos siguen escribiendo. Y la verdad que nos confirmó también lo mismo, de que hay una necesidad gigante por parte de profesionales, porque hay muchos psicólogos, psicopedagogos y de otras disciplinas, pero también personal militar, personal de Fuerzas de Seguridad que buscan conocer, buscan respuestas en muchos casos de cómo también se relaciona el tema con lo que hacen en el día a día.

La conversación con el Mag. Luciano González versó entorno a cómo conocer,
acompañar y preparar mejor a las personas que integran las Fuerzas Armadas.
La conversación con el Mag. Luciano González versó entorno a cómo conocer, acompañar y preparar mejor a las personas que integran las Fuerzas Armadas.

-Claro, eso es interesante. Justamente la siguiente pregunta es ¿qué perfil profesional buscan formar y a quiénes está dirigida esta especialización? Porque no llega a ser un posgrado.

-LG: No, es un curso. La diplomatura tuvo una duración de nueve módulos, duró unos cinco meses. Ojalá podamos contar con estructuras mayores para pensar en un posgrado. Quizás será nuestro próximo objetivo. Con la diplomatura y con estos eventos como el Congreso, lo que se busca es empezar a sembrar cierta inquietud. Necesitamos profesionales, y cuando digo profesionales, no solo me refiero a psicólogos, sino de todos los ámbitos, que empiecen a tener dudas. Dudas que inviten a trabajar, a estar inquietos por investigar y a estar inquietos por proponer. Tenemos que salir de la zona de confort, dejar de esperar que nos digan por ejemplo cuándo tenemos que tomar tests psicológicos, porque es parte de nuestra tarea dentro de las Fuerzas Armadas. Pero lo que tenemos que hacer es movilizarnos para considerar la relevancia del tema de la psicología militar. En todos los eventos yo digo lo mismo en las palabras de inicio: la relevancia de las investigaciones y cómo las investigaciones tienen que verse reflejadas en acciones concretas dentro de cada una de nuestras Fuerzas.

-Y en ese sentido, ¿qué puede aportar este Congreso desde la Argentina hacia la región?

-LG: En ese caso, nosotros tenemos todo. Cuando decimos tenemos todo, tenemos las tres Fuerzas, tenemos estructuras institucionales, por ejemplo la Universidad de la Defensa, que otros países no la tienen. Tenemos -y algo fundamental- el despliegue. Por ejemplo, cuando decimos psicología antártica, ¿quién mejor que los argentinos para poder desarrollar la psicología antártica?, especialmente ahora con la incorporación de nuevos sistemas de armas, por ejemplo, la Fuerza Aérea con los F-16… Tenemos todo para poder trabajar. Y hay mucha gente que está trabajando y bien: el Colegio Militar tiene investigadores de un gran nivel. Entonces lo que tenemos que hacer es sistematizar, formalizar, institucionalizar, juntar todos esos esfuerzos individuales y hacer de la psicología militar en la Argentina una disciplina sólida. Y después, que el mundo nos empiece a ver y que empiece a ver lo que nosotros estamos desarrollando acá.

-O sea que hay mucha expectativa puesta en este Congreso, ¿no es cierto?

-LG: Todas. En ese caso y todos los días nos sorprenden. Ayer recibimos un mail de Italia, desde donde van a venir investigadores y militares. Van a venir también para presentar sus trabajos investigadores de Suiza, de España, de Colombia, Chile, Uruguay, Paraguay, Brasil, de un montón de países, y todas las semanas nos llega una sorpresa nueva.

-MM: Incluso preguntan mucho la modalidad. Nosotros en este caso y por una cuestión también de favorecer el intercambio, lo realizamos únicamente de manera presencial. Sí van a realizarse algunas exposiciones de algunos expertos que lamentablemente no pueden venir y que van a estar conectados de manera virtual, pero la asistencia va a ser únicamente presencial. A futuro tal vez se pueda ampliar y hacerlo híbrido, dado el interés.

-¿Y cuántos están anotados ya?

-MM: Ya tenemos aproximadamente 150 inscriptos y también recibimos mucha colaboración en cuanto a la presentación de trabajos, no solo de asistentes.

-LG: El tema de la presencialidad es así: si bien uno puede considerar que es una limitación, el encuentro cara a cara, el estar en un primer congreso de forma presencial es fundamental. Por eso  cuando pensamos y estructuramos el Congreso, a veces incomodamos con los horarios, lo hacemos extendido en horario, porque el Congreso va a empezar temprano y terminar tarde, y quizás haya eventos posteriores más sociales. Porque se hace necesaria la posibilidad de encontrarse, empezar a charlar también en lo informal, mientras uno toma un café, mientras uno está cenando; empezar a ahí mismo a generar lazos. Después, nuestros mandos van a tener que soportarnos con pedidos de que hagamos determinada investigación, elevar propuestas, pero este es también el rol de los profesionales.

-MM: Por ejemplo, nos dimos cuenta de que nos quedamos cortos hasta con la cantidad de días. Un tercer día nos hubiera venido bien, dada la cantidad de presentaciones que tuvimos y demás.

-LG: Más de 65 trabajos tenemos presentados ante el comité científico, un montón.

–Dada la presencia que ustedes me cuentan de lo que es la psicología militar, ¿podemos pensarla como una necesidad estratégica para la defensa?

-LG: Hay que pensarla así, sí. Porque podemos tener las mejores armas, las mejores unidades, los mejores medios, pero si no tenemos al mejor factor humano, eso no nos sirve. Entonces, la psicología militar tiene que estar ahí dialogando con otras disciplinas, dialogando con otras ciencias sociales, con ciencias aplicadas, con los que desarrollan IA, con las neurociencias, con la neurodefensa, que acá también hay un programa dentro de UNDEF muy interesante que lleva a cabo el capitán Folgueira. Nosotros en diálogo, en comunicación, tenemos que fomentar, apoyar y consolidar el factor humano. Sin el factor humano, el resto no es muy útil.

-Desde ya. Y ahora les haré un par de preguntas un poco más dirigidas a cada uno de ustedes para dimensionar el reportaje. Luciano, trabajás en la Dirección General de Sanidad Conjunta, investigás la formación de quienes ingresan a las Fuerzas Armadas. ¿Qué experiencia concreta de tu trabajo te convenció de que era necesario desarrollar este campo en la Argentina?

-LG: Sí, ese primer trabajo yo lo hice durante mi maestría, justamente hace unos años, en psicología educacional, orientada a pensar por qué un joven y qué pasa con un joven que desde el ámbito civil decide ingresar a las Fuerzas Armadas. Todos los procesos de transformación, de cambio, elecciones, orientadas a formar un perfil profesional. Y la realidad es que siempre el lugar donde me tocó trabajar me generó dudas. Dudas en el sentido de dudas científicas, dudas de “acá hay que conocer más, hay que profundizar”, hay que poder complementar el trabajo que se hace desde lo que se conoce como el cuerpo comando, como les decimos a los militares de carrera. Y a su vez, cuando tuve por ejemplo la oportunidad de navegar a la Antártida y vi esa inmensidad, ahí mi perfil fue reenfocarme laboralmente en ese contexto increíble.

-Además es un ámbito muy particular porque en ese contexto conviven civiles, científicos, e investigadores con los militares que llevan a cabo una tarea diferente…

-LG: Sí, sí, ahí uno empieza a investigar la historia, que siempre aporta contenido. Por ejemplo, cuando uno piensa en el alférez Sobral, que fue el primer argentino que invernó, estuvo dos años por un accidente, pero era militar y era científico. Entonces, ese perfil que quizás en algún momento no se vio muy compatible, se muestra como ejemplar. Y en cuanto al Ejército Argentino, la presencia del general Hernán Pujato en la Antártida, con esa visión única respecto de la Antártida como militar, pero también como científico, porque fundó el Instituto Antártico Argentino, pensando en la importancia de la ciencia para la defensa. De hecho va a haber un homenaje a él en unos días acá en la UNDEF. Entonces, ese doble perfil de pensar como militar y como científico fue una inquietud permanente en mi trabajo.

-Marcela, tu investigación está particularmente vinculada con liderazgo, valores, bienestar, relaciones intergrupales. ¿Qué aprendiste de este trabajo con instituciones militares que difícilmente hubieras podido descubrir estudiando esos fenómenos fuera de este ámbito?

-MM: Yo abordo todas estas temáticas desde lo que es la psicología social. Si bien también las abordo en ambientes civiles, lo militar da una particularidad y una especificidad tremendas. Por todo esto, justamente, uno dimensiona lo que es la identidad colectiva que se da en esta institución, el sentimiento de pertenencia, la importancia de los valores en términos reales, no como una categoría abstracta, si se quiere, sino como algo que está en la conducta del día a día. Todo el tema de la importancia de la cohesión grupal, de la toma de decisiones en contextos totalmente distintos a otras instituciones por la alta exigencia, por la incertidumbre que también se da. Todas esas cuestiones son muy características y muy particulares de este entorno, y es lo que dimensiona la importancia del tema de los diferentes estilos de liderazgo, o incluso cómo la motivación para liderar afecta de manera diferente en el bienestar de los cadetes, en este caso. Entonces, es fundamental tenerlos en cuenta, y la importancia en estas etapas tempranas de la formación, en las que hay que sembrar.

-Para cerrar, ¿podemos pensar que la psicología militar viene a redefinir el vínculo de las Fuerzas Armadas en este siglo XXI con la civilidad argentina?

-LG: Quizás hay que entenderlo en un contexto amplio, ¿no? Esa perspectiva de pensar las Fuerzas Armadas en democracia, por ejemplo, hizo que se redefiniese hace ya tiempo esa situación. Hoy en día no hace falta, estamos todos formados dentro de la democracia.

-No es una materia pendiente.

-LG: No, no es una materia pendiente de las Fuerzas Armadas. Sí, lo que tenemos que hacer es fortalecer, sembrar nuevos diálogos. Hoy estamos hablando en el ámbito de la Universidad de la Defensa. Tal vez anteriormente esa institución así era difícil pensarla, porque el contexto no lo requería. Y hoy pensamos en una universidad, una universidad que tiene diálogo con otras universidades. Hoy es bastante habitual que uno recorra cualquier instituto de formación y vea que hay estudiantes de universidades públicas y privadas también en relación con nuestros cadetes, nuestros aspirantes en general, o también oficiales y suboficiales que estudian en otras universidades, otra carrera; ese diálogo ya está generado. Quizás la psicología militar viene a fortalecer y a proponer un nuevo diálogo, considerando nuestra especificidad, considerando nuestro contexto. Y cuando uno habla con otros psicólogos que no están dentro del ámbito militar, se sorprenden de lo que hacemos. Ahora nosotros invitamos a psicólogos de diferentes instituciones para el Congreso. En ese sentido, ayer hablaba con una persona que es muy conocida en la Argentina, aunque todavía no está confirmada por eso no puedo decir el nombre, pero sí ella me decía: estoy muy interesada, mi agenda no da más, pero yo quiero estar en este Congreso. Entonces eso es lo que hay que seguir fortaleciendo, lo que hay que seguir estimulando y si bien todos los eventos que hicimos fueron relevantes, este primer Congreso de Psicología Militar puede ser un punto bisagra en esa relación.

Autor: Sandra Pien

Acerca del Autor: Periodista

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